El Faro de Ceuta despide con pesar a uno de los hombres que dedicó buena parte de su vida a hacer posible que este periódico llegara cada día a las manos de los ceutíes. Antonio Serrano Muñoz, conocido como Maciste II, ha fallecido este martes dejando tras de sí una larga trayectoria ligada a las artes gráficas y a la historia de esta casa.
Hijo del mítico Juan Serrano, el recordado Maciste (Gran Maciste), Antonio pertenecía a una saga profundamente vinculada a El Faro. Desde niño frecuentaba las instalaciones del periódico para llevar la comida o la cena a su padre, sin imaginar que años después recorrería aquellos mismos talleres como trabajador.
Con solo 16 años, en 1956, ingresó en la plantilla de El Faro durante la etapa de Lería. Vivió una época de profundos cambios, cuando la rotativa se encontraba en la Casa de la Palmera, en la calle Millán Astray, mientras que los talleres permanecían en la calle Solís, corazón de la producción del periódico durante décadas.
Antonio Serrano comenzó como aprendiz de linotipia, ocupándose de las matrices que daban forma a los textos del periódico. Posteriormente pasó a la fundición y más tarde desempeñó la labor de cabecero montador.
Mientras su padre permaneció en activo trabajó siempre a su lado. Tras la jubilación de este asumió la responsabilidad de regente del taller hasta la llegada de Baldomero Hoyos, con quien colaboró estrechamente.
Su experiencia y capacidad hicieron que la dirección le confiara la coordinación del taller después de completar una formación en Barcelona para conocer de primera mano la implantación del sistema offset, una revolución tecnológica que transformó el mundo de la impresión.
Su pasión por las artes gráficas le llevó también a ser uno de los pioneros en la formación acelerada en fotocomposición. Conservaba con orgullo el diploma que acreditaba aquellos estudios, documento que aseguraba seguir teniendo durante la entrevista que le realizó Ricardo Lacasa con motivo de la edición especial del 75 aniversario de El Faro, en la que dejó constancia de sus recuerdos y de una etapa fundamental en la historia del periódico.
Tras abandonar El Faro en 1982, después de 26 años de servicio, trabajó en la imprenta Olimpia, continuó su trayectoria en el Diario de Ceuta y, tras el cierre de este, se incorporó al diario La Tribuna de Marbella.
Allí comprobó cómo el oficio había cambiado por completo: los periodistas ya confeccionaban directamente sus páginas, un sistema muy distinto al que él había conocido entre plomo, moldes y linotipias. Con su jubilación regresó definitivamente a Ceuta.
Durante su paso por El Faro conoció a dos presidentes del Consejo de Administración. De Joaquín Ferrer destacaba su perfil de comerciante, mientras que de Lería siempre recordaba su seriedad, disciplina y enorme capacidad de trabajo. Contaba que el no dudaba en realizar cualquier tarea cuando era necesario, incluso transcribir personalmente los teletipos que llegaban al periódico.
Con la marcha este martes de Antonio Serrano, de la saga Maciste, desaparece otro de los grandes protagonistas de una generación que hizo posible el periodismo desde los talleres, en una época en la que el periódico se construía pieza a pieza entre plomo, tinta y papel.
Su familia, amigos y seres queridos le darán el último adiós este miércoles, a las 13.00 horas, en el Velatorio Municipal de San Amaro.
Desde El Faro de Ceuta trasladamos nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos. Descanse en paz.
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