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Una celebración sin más

Por Hugo de Lara
18/02/2015 - 16:51

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Si hace unos meses estaba en un momento de forma espectacular y todo era elogio (incluyendo un flamante Balón de Oro), el pobre rendimiento ofrecido por Cristiano Ronaldo en los últimos dos meses le ha vuelto a colocar en el ojo del huracán, en el que casi siempre suele estar ya sea por una cosa o por la contraria.

La fiesta de cumpleaños que el portugués celebró tras la derrota por 4-0 ante el Atlético de Madrid ha tenido una repercusión espectacular, al tiempo que está en camino de convertirse en una de esas historietas de la liga española que reside en la mente de los aficionados del fútbol durante muchos años.
Desde luego, entiendo que para los madridistas no ha debido de ser cómodo ver cómo la estrella de su equipo se ha pasado la noche festejando su cumpleaños, pocas horas después de haber caído esperpénticamente contra un rival clásico por enésima vez. Sin embargo, no lo veo tan grave. De hecho, no le veo gravedad.
Evidentemente, una fiesta de esas características se prepara con antelación y, habida cuenta del volumen de invitados y contenidos que debió mover el encuentro, Cristiano no podía cancelarla sin más, pues hubiera supuesto varios problemas y una falta de consideración hacia un amplio número de personas. Además, personalmente no me parece que una derrota sea una razón convincente para que alguien no pueda celebrar su cumpleaños, sea cual sea el tanteo. Por supuesto, comprendo que la actitud de Ronaldo podía haber sido más comedida esa noche e, incluso, retirarse más temprano; también entendería un profundo descontento si el extremo, en lugar de haberse cuidado esa noche, se hubiera dedicado a empinar el codo, como recientemente le acusaba parte del público del Camp Nou. Creo que todo lo anterior y otros tantos puntos de vista en esta línea son más que comprensibles, pero no creo que el problema fuera el de cumplir con una celebración tan relevante en su vida personal como esta. No obviemos que antes que jugador de fútbol es un ser humano.
Mucho me temo que los medios, tanto afines como ajenos, han querido explotar esta situación para alimentar las ventas y/o el seguimiento de sus diarios y/o programas. Sistemáticamente se ha intentado arrojar la idea de que la fiesta del portugués tenía algún tipo de paralelismo con la de aquellos deportistas que, pasados de rosca, deciden improvisar una juerga nocturna después de haber sido aplastados por un rival importante, concluyendo la noche en un estado lamentable, incompatible con la vida de un jugador de élite. Guste o no Cristiano, creo que cualquier mínimo seguidor del fútbol conoce a la perfección su nivel de profesionalidad, absolutamente alejado del estilo de los Allen Iverson, J.R. Smith, Garrincha, George Best o Paul Gascoigne de turno, entre otros tantísimos. Así pues, o los periodistas que han manipulado esta información no tienen ni idea de este deporte, o lo han hecho malintencionadamente con pretensiones que podemos intuir.
Curiosamente, esta celebración no fue la única que se llevó a cabo ese mismo día entre jugadores del mismo vestuario. No obstante, los festejos paralelos no han tenido la misma trascendencia en los medios al ser publicados, de hecho apenas se han ahondado en ellos tras difundirse al público. Esta diferencia en el tratamiento de la información me lleva a pensar que lo interesante de la noticia sobre la fiesta del portugués no era su celebración tras una derrota contundente, sino que estuviera convocada y protagonizada por Cristiano Ronaldo. Tal vez, para unos, los bailoteos y gallitos del luso fueran buenos reclamos para aumentar las ventas y/o el seguimiento, mientras que, para otros, la imagen del portugués en ese contexto fuera una excelente herramienta para hundirlo lo máximo posible y que no resultara una amenaza para sus intereses; incluso, me cuesta pensar que ambas perspectivas no se conciliaran en determinados medios. Cómo no, otra gran exhibición de periodismo.

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