Un subsahariano se encaramó en la mañana de ayer en la zona internacional de la frontera del Tarajal para evitar su devolución a Marruecos. Los hechos se produjeron en torno a las 7.00 horas cuando el joven logró acercarse hasta la zona de nadie trepando por la parte superior de los tubos de salida de personas hasta que fue detectado por la Policía marroquí.
Según han narrado testigos presenciales, el joven permaneció durante un rato subido en la puerta fronteriza al grito de libertad, levantando los brazos y dirigiéndose hacia las autoridades policiales españolas para que no fuera devuelto. Mientras, sobre el terreno, permanecían agentes marroquíes y miembros de la Policía Nacional. Tras varias gestiones, el inmigrante terminó siendo interceptado por los agentes del vecino país que se hicieron cargo de él llevándose a cabo la devolución. Una situación para nada normal pero que ayer se produjo y se llevó a cabo protagonizada solo por este joven, aunque había más subsaharianos en el lado marroquí que no se acercaron. Se sospecha que el joven podría haber sido acercado hasta el lugar en algún vehículo para, luego, subirse a la puerta fronteriza. La situación provocó que durante un tiempo quedó ralentizada la entrada de personas y vehículos de un lado a otro del espacio fronterizo cerrándose la frontera.
Este episodio, sobre el que ayer no se quiso pronunciar ninguna fuente oficial, se produce justo cuando se cumple un año de la clausura de la Oficina de Protección Internacional en la frontera del Tarajal sin que haya registrado asistencia alguna, ni petición por parte de inmigrantes subsaharianos en busca de asilo. Entre otras razones porque resulta imposible que ese inmigrante llegue por sus propios medios hasta la oficina, tal y como se pudo comprobar ayer.
Las autoridades decidieron el otoño pasado clausurar las dependencias para maximizar el aprovechamiento de los recursos humanos disponibles. Según la Policía, los funcionarios destinados en el paso fronterizo, 33 de los cuales recibieron formación específica para trabajar en esas instalaciones, atenderían cualquier petición de asilo o refugio que se plantease.
El Gobierno central presentó la apertura de la Oficina del Tarajal como "un paso de enorme significado a la hora de facilitar el acceso al procedimiento internacional en frontera y dar cumplimiento a la normativa en materia internacional y europea", aunque nunca quedó claro cómo podrían acceder a ella los migrantes subsaharianos residentes en Marruecos, que no pueden traspasar los controles fronterizos del Reino alauita para llegar a los españoles.
Las Oficinas de Protección Internacional de Ceuta y Melilla se concibieron para "identificar a aquellos inmigrantes que pudieran ser potenciales solicitantes de protección internacional con asistencia de abogado e intérprete". En el caso de ayer, tomando como escenario una zona internacional en la que nunca ha quedado claro quién tiene que actuar hasta el punto de someterse a un decisión caprichosa, se desconoce si este joven pretendía o no pedir ese asilo. El hecho es que, sobre el papel, a ojos del Gobierno español este joven no habría conseguido entrar en lo que se considera zona bajo su competencia.
Con este proyecto, el Gobierno quiso dar respuesta a "la singularidad de Ceuta y Melilla" como "fronteras que vienen registrando en los últimos años una fuerte presión migratoria derivada de su condición de únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con el continente africano". La iniciativa pretendía "reforzar" las garantías del sistema de protección internacional y dar "un mejor cumplimiento de las exigencias de la normativa internacional".
Por la tarde, en plena procesión del Medinaceli, fue encontrado otro subsahariano completamente mojado en las cercanías de La Reina. El ERIE de Cruz Roja le atendió.
Durante los ocho primeros meses del año pasado pidieron protección internacional en la ciudad autónoma tras acceder irregularmente a territorio español un total de 338 migrantes, el 95 por ciento de nacionalidad argelina. Una medida que obedece al interés que tienen estos inmigrantes en evitar su expulsión aprovechando el periodo en el que se estudian sus solicitudes para fugarse en barcos.






