Un subsahariano tuvo que ser trasladado al Hospital tras sufrir varias heridas en sus extremidades al saltar la valla por la zona de Benzú.
El suceso se produjo el pasado viernes, cuando el joven logró cruzar la línea fronteriza coronada de concertinas llegando a tierra en donde, herido, tuvo que recibir asistencia. Tal y como han informado fuentes sanitarias, se le tuvo que suturar las heridas que presentaba en las manos debido a los profundos cortes que se había hecho al trepar por el vallado. Esta entrada es la primera que se consigue por esta zona después de la aproximación, hace un mes, de un grupo aislado de subsaharianos que llegó a encaramarse en el vallado pero que no pudo cruzar a Ceuta tras la intervención de la Benemérita y de la Gendarmería.
A este episodio migratorio se añaden los ocurridos en las últimas horas en las que también se han registrado entradas por mar y por la frontera. Esta última la de un menor de unos 15 años y natural de Mali que fue interceptado por la Policía Nacional en el Tarajal después de, presumiblemente, haber cruzado en algún vehículo patera. El menor fue localizado a primera hora de la mañana sin que presentara herida alguna.
Poco después se localizaría en la comisaría de Los Rosales a un grupo de tres subsaharianos naturales de Guinea Conakry que llegaron empapados hasta la sede policial, lo que apunta a que su entrada se produjo por mar bien a bordo de alguna moto de agua o en una embarcación playera. La Policía no pudo confirmar la vía exacta debido a que se topó con los subsaharianos después de haber entrado por sus propios medios en la ciudad.
Todos los inmigrantes, en buen estado de salud tras ser reconocidos por el ERIE de Cruz Roja, fueron acogidos en el CETI del Jaral, en donde se busca la manera de adaptar las instalaciones a la llegada constante y por goteo para evitar tener que recurrir a la prestación de ayuda de otras entidades, como por ejemplo la Iglesia.
Tal y como publicó El Faro esta semana, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes supera en 200 personas la capacidad de que dispone de manera oficial: 512 plazas. La presión registrada es la propia del verano sin que se haya destacado algún pico mayor que haga variar las estadísticas anteriores.
Un francés cruza en plena tarde con un subsahariano en el maletero
La reforma del Código Penal supone una mera ‘palmadita’ en la espalda a todo aquel que es sorprendido pasando a un inmigrante si éste no ha puesto en peligro su vida. Lo que antes se penaba con 2 años de prisión se traduce, ahora, en una mera multa. Así, quizá pueda entenderse la intervención llevada a cabo ayer por la Compañía Fiscal de la Benemérita, cuyos agentes sorprendieron a plena luz de la tarde (17.25 horas), a un francés de 54 años llamado B.R.J.F., que entraba en Ceuta por el Tarajal con un subsahariano llamado J.B.M., de 32 años y natural de Gabón, escondido en su maletero. Ni dobles fondos ingeniados, ni ocultaciones complicadas... tan solo escondido en el maletero del coche matrícula de Marruecos que conducía. Un escondite atrevido porque todos los conductores son obligados a abrir su maletero. Quizá hasta razonado.







