La campaña electoral que conducirá a las urnas el 24 de mayo arrancará esta medianoche con la tradicional pegada de carteles.
El PP, que cumplirá la tradición en la Plaza de la Constitución, concurre a la cita con las encuestas soplando a favor y el objetivo de retener el Gobierno de la Ciudad, a ser posible revalidando la que sería su cuarta mayoría absoluta consecutiva. La meta, con dos semanas por delante, obligará al primer partido en representación en la Asamblea a desgranar unas propuestas que, como detalló ayer en un desayuno informativo con los medios de comunicación el candidato de la formación y jefe del Ejecutivo local, Juan Vivas, serán “realistas y factibles”, y alejadas de planteamientos “sorpresivos o extravagantes”. El encuentro sirvió también para despejar una duda: salvo viraje de última hora el PP casi descarta un debate entre los aspirantes a ocupar el sillón de la Presidencia porque no intuye ninguna ventaja en librar una batalla pública en la que su cabeza de cartel se vería obligado a esquivar el fuego cruzado de los otros contrincantes. “Sería diez contra uno”, auguró el presidente. Casi cerrada esa puerta, el Partido Popular parece haber confiado todo su esfuerzo a ganarse el respaldo del electorado con argumentos traducibles en proyectos palpables. El programa, matizó el equipo de campaña, está cerrado y lo articulan propuestas “prudentes y cautas”. Los detalles se conocerán a partir de mañana, pero Vivas adelantó que la experiencia de la legislatura ya finiquitada, en la que la crisis impuso el mayor apretón de cinturón de la democracia, aconseja no prometer logros difícilmente alcanzables. Esas líneas maestras, que de recibir el apoyo mayoritario del electorado se tornarán compromiso de gestión, incluyen capítulos de desarrollo urbano y equipamientos, fomento del medio ambiente y la sostenibilidad, ampliación de la oferta del parque público de viviendas para rentas medias, la rehabilitación del patrimonio histórico, la articulación de mecanismos que profundicen en el desarrollo económico y el empleo o la defensa de valores “clásicos”, en palabras del propio presidente, como las peculiaridades fiscales, la integridad territorial o el modelo de convivencia intercultural. Acompañado por el núcleo duro del equipo de campaña –Yolanda Bel, Emilio Carreira, Mabel Deu, Adela Nieto, Kissy Chandiramani– Vivas avanzó que lo que le aguarda en los 15 días que se aproximan es una “campaña clásica”, de “presencia en la calle”, que le permitirá “testar el estado de opinión de los ciudadanos” gracias al contacto personal. El PP fomentará también encuentros sectoriales para escuchar de primera mano los “asuntos neurálgicos” que preocupan a grupos estratégicos de la ciudad, “sus incertidumbres, riesgos y oportunidades”, para así “transmitirles lo que el Gobierno ha hecho en estos últimos años y lo que pretende seguir haciendo”. Las recientes experiencias a pie de calle, en Benzú o Hadú, han facilitado al presidente y candidato del PP “escuchar las peticiones ciudadanas” y sus impresiones del día a día, en las que el tema más transmitido, por imperativo de la crisis, continúa siendo el lastre del desempleo. “Te dicen que tienen hijos en paro, que son pensionistas... Y para solucionar esos problemas tenemos que seguir haciendo cosas”, subrayó. El debate, casi descartado La campaña para el candidato Vivas incluirá mítines, encuentros ciudadanos y visitas a barriadas, pero su partido parece, al menos a día de hoy, haber declinado la oferta de sentarle en un plató de televisión o en un estudio de radio para contrastar sus propuestas con las del resto de aspirantes o escuchar críticas al balance de su gestión. El presidente considera que el formato de “diez contra uno” sería “aburrido para la audiencia” y plantearía un problema adicional: quién se encargaría de decidir la identidad de sus contrincantes en el caso de optar por un formato reducido de, por ejemplo, sólo uno o dos oponentes. “Diez contra uno no es justo ni agradable”, insistió Vivas, convencido de que a esa decena de contrincantes les mueve un idéntico objetivo: “quitarme de enmedio”. “Está claro que yo soy el enemigo a batir, ¿pero quién es el aspirante? ¿Es el señor Alí? ¿Es el señor Carracao? ¿Dejamos fuera a partidos como Ciudadanos, que son la fuerza supuestamente emergente? ¿Me peleo con uno, con dos o con todos a la vez?”, se preguntó en voz alta el presidente. La cita con los medios sirvió también para confirmar que la Ciudad no ha recibido aún ninguna notificación de la Junta Electoral de Zona sobre la denuncia de IU en la que protestaba por el supuesto uso partidista de la inauguración –Vivas niega que fuera tal– del Parque de Santa Catalina. El equipo de campaña detalló también que, de momento, no hay cerrada visitas de altos cargos del partido.
Las “repugnantes” actitudes como clave del hastío ciudadano
El desapego ciudadano hacia las formaciones clásicas y su consecuencia directa en el ascenso de los ‘partidos emergentes’ podría encontrar justificación en el hastío provocado por algunos “comportamientos repugnantes”. Vivas no les nombró, pero señalaba con esa crítica a los cientos de imputados por casos de corrupción que han militado en alguno de los dos grandes partidos. Frente a esas actitudes censurables, el candidato del PP reivindicó el valor del bipartidismo, un sistema de alternancia en el poder que a su juicio ha sido clave para que España haya experimentado un “gran salto en su historia reciente en términos de progreso, de libertades y democracia y de integración en la UE y el mundo desarrollado”. Esa fórmula es la que, considera, ha aportado “estabilidad” a la gestión de la política nacional durante las últimas cuatro décadas. Contra ella juega “la frustración y el desafecto” que han alimentado actitudes que tachó de “reprobables y repugnantes” a cargo de “ciertas personas” que han militado”en las formaciones clásicas”. En clave local, el candidato del PP ha dicho “aspirar y desear” que la ciudadanía dé en las urnas “estabilidad, tranquilidad, seguridad y eficacia” en forma de una mayoría amplia “que no implique ejercer con el ordeno y mando como máxima” al futuro gobierno. “En las elecciones autonómicas y locales, a las que en Ceuta no concurre Podemos, creo que se establece sobre todo una relación y un pacto de confianza entre la ciudadanía y las personas más allá de ideologías, partidos y programas, por lo que si gano interpretaré que sigo mereciendo el respaldo de los ceutíes para seguir siendo su alcalde y si no, que me la retiran”, ha señalado. Vivas ha asegurado que este jueves hará público su catálogo de propuestas electorales, que según ha avanzado “no será ni sorpresivo ni extravagante sino meditado y viable, de gobierno, prudente y cauto pero acorde con un momento en el que hemos superado las grandes dificultades económicas y financieras que durante los últimos años nos han obligado a no poder cumplir con algunos de nuestros compromisos de 2011”. El también presidente del PP Regional ha restado importancia al hecho que ningún dirigente nacional de su partido haya confirmado visita a Ceuta durante la próxima campaña porque, según ha resaltado, “lo trascendental es lo que han hecho desde el Gobierno de la Nación en beneficio de esta ciudad, su consideración, su apoyo y su solidaridad para contribuir, con el esfuerzo de todos los ceutíes, a superar la crisis en la que nos dejó el PSOE”. De forma contundente ha negado que prefiera que ningún líder estatal del PP pase por aquí en campaña.






