La dueña del complejo alertó al policía nacional, que lleva años residiendo en ‘Miguel de Luque’ para, sabedora de su profesión, advertirle de lo que estaba ocurriendo. El agente, que estaba en su cabaña fuera de servicio, alertó antes de intervenir a la Sala del 091 y acudió a atender la demanda de esta ciudadana. Lo que nadie preveía era la brutalidad criminal de la que iba a hacer uso el ladrón que, al verse sorprendido por el agente, no dudó en arremeter con violencia contra él empleando un cuchillo jamonero que acababa de sustraer.
Las primeras puñaladas fueron dirigidas hacia las manos del agente, que intentaba así defenderse, lo que le produjo importantes cortes en las muñecas, dañándole varios tendones. Según el parte sanitario se corre el riesgo de que una de sus manos le quede parcialmente imposibilitada debido a la zona afectada. Pero el ladrón no paró ahí. Siguió atacando al policía asestándole una puñalada en el pecho, otra que se le clavó en la costilla -lo que le salvó de una herida importante- y otra, la más grave, en el cuello que estuvo a “unos milímetros” de la yugular. “Ha sido un milagro, un poco más y no lo cuenta”, indicaron los servicios sanitarios.
Cuando llegaron las primeras patrullas de la Policía se toparon con el compañero herido, agarrándose el cuello para no desangrarse, mientras que el autor de las puñaladas había escapado del lugar. De inmediato el agente fue trasladado en ambulancia al Hospital Universitario, en donde fue intervenido quirúrgicamente, para, ya después, ingresar en planta donde se recupera de las heridas.
Si peligrosa fue la intervención de este policía y salvaje la agresión del ladrón, todavía quedaba una segunda parte de la historia marcada por la misma tensión. Y es que el huido, de gran fortaleza física y envergadura, se escondió de la acción policial adentrándose en una zona repleta de zarzas, yendo a ocultarse en un lugar que era de complicado acceso, más aún a esas horas de la madrugada. Una especie de hueco en la que quedó semienterrado y tapado por las zarzas.
Dos agentes de la Policía Nacional siguieron los rastros que iba dejando el agresor, que mientras escapaba arrojaba parte de los objetos robados en las cabañas. Así fue como llegaron hasta él, localizando en una zona en la que corrían peligro de caer al vacío. Mientras, más policías nacionales buscaban al agresor por otro lado, labor a la que se sumaban agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, controlándose los accesos al ‘Miguel de Luque’ e impidiendo que se acercaran otros vehículos para estrechar el cerco en torno a este sujeto. El individuo portaba armas blancas robadas además de unas pistolas simuladas, e intentó agredir a los agentes que le perseguían sacándoles el cuchillo.
Finalmente pudo ser detenido y trasladado de inmediato a la Jefatura Superior para responder de los múltiples actos delictivos cometidos: robo, intento de agresión a más policías y lo que muchos agentes ayer no dudaban en definir como una tentativa de homicidio dada la agresividad mostrada hacia el compañero que permanece ingresado en el clínico de Loma Colmenar.
La pareja de policías que detuvieron a este sujeto tuvieron que recibir también asistencia ambulatoria para curarse de las heridas sufridas en la persecución y detención.
El suceso provocó ayer consternación entre las filas del Cuerpo Nacional de Policía y en las demás fuerzas de seguridad, debido a la brutalidad mostrada por este individuo del que se sabe que lleva varios días en Ceuta y que ya ha presentado denuncias por robos que no se han producido. Nadie acertaba a explicar el porqué de tanta violencia, y la forma salvaje con la que atacó a este policía nacional.
Un agente que es muy querido y apreciado entre los comercios de la zona centro, ya que está destinado en la unidad de motos y tiene entre sus servicios el patrullar desde la calle Real hasta el Paseo del Revellín evitando la comisión de delitos. De hecho ayer, nada más conocerse la noticia en la ciudad, fueron varias las trabajadoras y responsables de comercios de la zona centro las que se acercaron hasta el Hospital para interesarse por su estado, dado el aprecio que este agente despierta entre comerciantes y residentes de la zona.
La actuación llevada a cabo por el herido fue también muy destacada por otros agentes, debido al arrojo mostrado por atender una reclamación ciudadana encontrándose fuera de servicio.
El detenido permanece en los calabozos de la Jefatura Superior a la espera de que mañana sea puesto a disposición judicial.
Alojado en las cabañas del ‘Miguel de Luque’
El agente herido vive en este complejo rural desde hace años y presta sus servicios en la zona del centro donde es muy apreciado. Desde hacía unos días el agresor se encontraba alojado en una de las cabañas, sin saber muy bien el motivo de haber recalado en la ciudad. El hecho es que horas antes del incidente, estuvo provocando alteraciones en el Poblado Marinero para, después, ya en las cabañas, proceder a robar armas y objetos del bar. Por eso se alertó al agente, sabedores de que es policía nacional, para que procediera a intervenir a pesar de que se encontraba fuera de servicio. Ahora está ingresado en el Hospital, con múltiples puñaladas y se teme por la recuperación de una de las manos, que sufrió cortes más importantes.






