Los hechos ocurrieron el pasado lunes, cuando tras una avería, el velero, de bandera neozelandesa, corría peligro de encallar.
Mientras disfrutaban de una agradable travesía, una familia se vio rápidamente en peligro tras averiarse el velero en el que viajaban y navegar a la deriva. Solicitaron ayuda e incluso llegaron a disparar una bengala, lo que puso en alerta a un policía nacional, fuera de servicio, y a su hija en camino para el rescate. Los hechos ocurrieron el pasado lunes en torno a las 14:00 horas, cuando Francisco Casanova y su hija Cristina se encontraban también navegando en un día de ocio. Ayudaron a esta familia neozelandesa a regresar sana y salva al puerto de Ceuta, antes de que su embarcación encallara en las escolleras del puerto debido al mal estado de la mar y el hecho de navegar a la deriva.
Casanova y su hija, de hecho, volvían también al puerto debido al fuerte viento que se había levantado, cuando tras atracar Cristina escuchó por la radio la llamada de socorro internacional ‘Mayday’ en navegación. Cristina que entiende el inglés, escuchó la llamada de socorro de esta familia que pedía ayuda pues se encontraban a la deriva.
“Tras insistentes comunicaciones con Tarifa Tráfico, este organismo logra determinar la situación exacta donde permanecía la nave (bocana del puerto de Ceuta), comunicando igualmente que el motor había sufrido una avería, y que iban a la deriva. Desde Tarifa Tráfico se activó automáticamente el protocolo de Salvamento para estos casos”, explica el propio agente en un informe.
A pesar de haberse activado este protocolo, los pasajeros a bordo del velero averiado lanzaron una bengala. Sospechando el agente y su hija de que la situación era de un peligro más grave para la vida de los pasajeros de esa embarcación, no dudaron en volver a embarcar y acudir en ayuda de este velero pese a la climatología.
Cuando Casanova y su hija Cristina llegaron al lugar, comprobaron que el velero estaba a punto de encallar con la escollera del interior del puerto de Ceuta. Nuevamente, comunicaron la situación al puesto de Tarifa así como de las fuertes rachas de viento que les arrastraban aún más a una colisión. Por ello, no dudaron en auxiliar ellos mismos a la familia que iba a bordo del velero averiado, entre los que se encontraban menores de edad que podían resultar heridos.
La pericia del agente policial, que cuenta con varios años de navegación, procedió a la maniobra de rescate. Aproximó su lancha hasta el velero en peligro sorteando las olas y embarcó a la familia, gracias a la inestimable ayuda de su hija Cristina. Una vez a salvo, todos los ocupantes y el velero averiado a remolque llegaron a la zona de la Marina Hércules, donde ya les esperaban agentes de la Guardia Civil y personal de la Salvamar. Allí se identificó a la familia y la embarcación, de nombre ‘Emi y Cris’ con bandera neozelandesa.






