La responsabilidad “y el honor”, como reconocería en su intervención en el salón de actos de la Asamblea, de abrir la XIV jornadas de Historia de Ceuta, recayó en Vicente Moga, doctor en Historia y director del archivo de Melilla.
Fue una presentación brillante, en la que el público asistente, más de la mitad del copioso aforo, quedó en un silencio absoluto, preso de las palabras que iba desgranando el historiador y que acompañaba de llamativas diapositivas: “El personaje que quiero que conozcan se llama José María Burgos Nicolás, jiennense de nacimiento aunque melillense de adopción, puesto que desde muy joven viajó hasta mi ciudad, Mellila, de donde tuvo que escapar, prácticamente ‘huyendo’, un 17 de julio para vivir etapas muy interesantes, hasta fallecer en Fez, en 1952”.
Bajo el título ‘De la guerra civil en Melilla: un trabajo en curso’, Moga presentó a un “hombre valiente, lleno de contradicciones, de diversas aristas, con numerosas aptitudes, periodista, artista, masón, una figura que me atrajo y que derribó incluso la idea que tenía de centrarme en otras investigaciones, algo que ocurrió tal vez cuando supe que la propaganda franquista le acusó de irse de Melilla habiendo robado siendo eso mentira, además de tildarlo de ‘chivo expiatorio’ y demás falacias”.
Asimismo, a lo largo de la ponencia, Moga consideró que “justo cuando en Mellila estaba floreciendo un sentimiento interesante en la sociedad, se apreció cómo militares e Iglesia no supieron asimilar este cambia de tendencia o intento de ello”. Moga valoró que “la sociedad española debe pasar página acerca de la guerra civil pero para ello es imprescindible que se reconozcan los fallos cometidos, algo a lo que no contribuye pasear por unas ciudadas cuyas calles se llaman, por ejeplo, Primo de Rivera, como ocurre en Melilla”.
Además, a lo largo de su intervención, Moga hizo referencias a microhistorias de la guerra civil, a anécdotas y a libros “interesantes”.






