El delegado del Gobierno revela que Fraga nunca dudó de la españolidad de Ceuta
Quienes lo conocieron, lo refieren como un hombre trabajador, cultivado, íntegro y temperamental. Quienes no, lo recuerdan como si lo hubieran conocido. Omnipresente, primer espada del ruedo político español del último medio siglo, Manuel Fraga, presidente de honor del PP hasta el día de su fallecimiento, no dejó a nadie indiferente: a los que no lo conocieron, a los que sí y a quienes lo tuvieron de compañero en el partido.
“Ejemplaridad, generosidad, austeridad, trabajo y patriotismo, entendido este como defensa de España y de sus intereses sin estar necesariamente adscrito a una ideología”. Francisco Antonio González Pérez, actual delegado del Gobierno de la ciudad, encontró en Manuel Fraga, durante las cuatro legislaturas que representó a Ceuta en el Congreso de los Diputados, los rasgos que han marcado el devenir no solo del centro-derecha español sino de toda la vida política nacional. “El tiempo se encargará de dar o quitar razones, pero tengo para mí que ha sido uno de los políticos españoles más relevantes del siglo XX”, señaló González Pérez, que destacó el gesto “generoso” de abandonar las riendas de aquel nuevo PP “en cuanto apreció que su figura podía estar perjudicando la imagen del partido”.
Nicolás Cucurull, compañero de Fraga en la bancada del Senado durante las dos últimas legislaturas, cámara que resolvió abandonar al cierre del periodo de sesiones, justo antes de las elecciones del 20-N, resumió la trayectoria política del finado con una sintética aseveración: “España siempre fue el eje fundamental de su trabajo”.
Fue precisamente el concepto de España, o el encaje que Ceuta y Melilla habrían de ocupar en la España de la Transición, el episodio más controvertido protagonizado por un Fraga que nunca declinó la invitación a un charco o a un mar radiactivos. El Gabinete de Orientación y Documentación (Godsa) elaboró en 1976 un documento titulado ‘Libro Blanco para la Reforma Democrática’, líneas sustanciales del nuevo partido que habría de ser antecesor de Alianza Popular. Aquel libro blanco, aprobado por el político gallego en septiembre de aquel mismo año, incluía “la cesión progresiva de la soberanía de Ceuta y Melilla a Marruecos”.
“Hablé de ese asunto con él”, explicó González Pérez, “y nunca puso en duda la españolidad de Ceuta y Melilla. Aquel libro blanco generó mucha polémica, cuando él únicamente fue su prologuista. Puedo decirlo con rotundidad –añadió el delegado del Gobierno–: Fraga siempre se mostró un defensor a ultranza de los intereses del conjunto de los españoles en todo su territorio”, apostilló.
El Gobierno local destaca la “huella política y humana”
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta expresó sus “condolencias” por el fallecimiento del fundador del PP, Manuel Fraga, sobre el que ha comentado que ha dejado una “gran huella” tanto “a nivel político como humano”. El portavoz del Gobierno ceutí, Guillermo Martínez, destacó la “tristeza” del Ejecutivo autonómico que preside Juan Jesús Vivas por el fallecimiento del político gallego. Guillermo Martínez comunicó a la agencia EFE que “nos ha dejado un hombre entregado a la política y a España que ha dejado una gran huella, por lo que es una importante pérdida”. El portavoz ceutí insistió en que Fraga “ha dejado una huella no sólo en España sino en un partido liberal y demócrata como el PP porque ha sido un personaje clave para la transición”.





