Sabina se despidió de los escenarios con su voz ronca, rota, agrietada y profunda. Su música, sus letras, su poesía, sus sueños hablaban de cada uno de nosotros. Lo he oído en mis últimos 45 años. He llorado tarareando sus canciones, mascullando entre dientes las emociones que se deslizaban por la cuerda de una guitarra. He viajado por sus paisajes de amor, de derrota, por sus caminos de espinas y risas, por sus cielos y sus infiernos dibujados en lágrimas de alcohol o en humos de cigarrillos a medio consumir.
Sabina despierta el alma dormida, llena de triunfos las derrotas y ríe con la muerte cuando le habla sin miedo.
Joaquín, que estás en los cielos y en la tierras en los bares, en los prostíbulos, con los putones de las tabernas, con las amantes, con los disidentes, con los locos que presumen de cordura en una jaula de pasiones y sueños rotos.
Escribiste la canción más hermosa del mundo y de un Madrid donde el sol era una estufa de butano. Te dieron las diez y las once
Las doce y la una, y las dos y las tres, y te encontró la luna desnudo cuando anochecía. Te robaron el mes de abril. Aprendimos que las amarguras no son amargas si las cantaba Chavela vargas.
Hubo una princesa con la boca de fresa que andaba entre la cirrosis y la sobredosis, la olvidaste en 19 días y 500 noches.
Vestiste la postguerra de purísima y oro brindando la faena a Manolete. Al otro lado del telón de acero describiste como se encontraba el yo sin tí, como un torero incomprendido en otra parte de la tierra.
"Cantar es disparar contra el olvido, vivir sin ti es dormir en la estación".
Una viajera quiso enseñarte a besar
En la gare d'Austerlitz, viajaste en un cascarón de nuez ligero de equipaje sabiendo que ya no quedaban islas para naufragar.
Chavela y Joaquin tuvieron una noche de bodas cuando ella lo descubrió en los Madriles y lo imnotizó llevándoselo al lugar de la amistad y el desenfreno
"Dios mío!
¿Pa qué vine?
¡Si no es lo mismo venir que irse chillando!
Mire a Joaquín, señor
Ya se mexicanizó, pos que dizque no, pos que dizque sí
Usted lo viera en México
Ahí anda tequileando con toda la bola de chamaconas
Las trae de un ala pues
Yo lo he visto; que se coman los gusanos estos ojitos
¡Sí, señor!
Joaquinito, me estás oyendo o crees que estoy hablando mal de ti, mi amor
Si te quiero mucho, mi cuate
Desde el primer día en que nos vimos aquí
En los madriles
¡Ajúa!
Te me caíste rebién
Me gustaste, ¡por sincero!
Me dijiste que me fuera al carajo
Muchacho, ¿pues qué es eso?
Estabas tratando conmigo, con tu cuatacha, ¡la Vargas!
¡Ajúa, la calentano!
Y dijo: "¡ya vino la Vargas!"
Nos hicimos retecuatachones
Y nos juimos de parranda
Todas las noches de luna
Serán pa Joaquín y pa' mí pues..."






