Ceuta y Melilla tuvieron su espacio en la XXIV Conferencia de Presidentes, tal y como se merecen dos ciudades autónomas que aunque no tengan el rango de comunidades ocupan un lugar en este tipo de encuentros al igual que el resto.
Para Ceuta es de gran importancia haber estado presente en este encuentro, pues es una demostración de que está a la misma altura que las comunidades que también participaron. Especialmente por todo lo que hace falta decir sobre la ciudad, tomando en cuenta las consecuencias de la grave crisis migratoria cuyas secuelas siguen en nuestras calles.
Y precisamente uno de los objetivos del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, fue llevar esta alarmante situación a este escenario, más allá de la agenda que ya estaba establecida con otros temas también de mucho interés. Lo hizo porque urge una solución para una ciudad a la que entró, según las propias palabras de Vivas, el equivalente al 15% de su población en esos dos terribles días de mayo, 17 y 18, en los que la incertidumbre era evidente en el rostro de todos los ceutíes, quienes no salían de su asombro.
La situación en Ceuta es indudablemente insostenible, como lo planteó el presidente de la Ciudad, pues sin siquiera haber comenzado a recuperarnos de los efectos de una pandemia que amenaza con no abandonarnos este año tampoco, nos vimos sobrepasados por lo que ha sido calificada como la peor crisis migratoria en los últimos 50 años.
Las palabras de Vivas durante su comparecencia después de la conferencia fueron bastante acertadas, porque si bien reconoció la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto a la ciudad, que aplaudió por haber tenido la contundencia adecuada y haber sido “cuando y donde debía” en defensa de la integridad del territorio y de la soberanía, también habló de lo que falta por hacer de manera inmediata.
El presidente de la Ciudad lanzó un necesario ultimátum al plantear algo que probablemente muchos de nosotros ya sabemos y es que Ceuta no ha vuelto a la normalidad, no por la pandemia ni tampoco después de la entrada masiva de mayo. Pero Vivas fue más contundente al recalcar que si no hay un remedio urgente para procurar la salida de las 2.500 personas que todavía permanecen en la ciudad, producto de esas entradas irregulares, el daño será irreparable. De manera que si bien se reconoce lo que hasta ahora se ha hecho, hace falta mucho más para una solución definitiva.






