Al menos 60 subsaharianos permanecen encaramados a la valla en estos momentos. Son los únicos que han conseguido superar las barreras de un amplio grupo de 300 personas que esta madrugada han intentado entrar Ceuta por la zona perimetral del Tarajal. Los que lo han conseguido lo han hecho reventando una de las puertas existentes para las devoluciones.
Algunos, heridos, permanecen en el espacio entre vallas. Otros están encaramados en la primera y los más fuertes han llegado a la segunda. Boza, boza, gritan. También Aleluya y piden ayuda para que no les expulsen. Cantan para quitarse el miedo, y, sobre todo, para aguantar con fuerza sobre la valla coronada de alambrada.
La situación es dramática. Ha habido heridos, con cortes y fracturas. A Ceuta ha llegado uno, que ya está en el Hospital. En Marruecos se han quedado otros. Sobre el vallado, estas personas dispersas en varios grupos, esperan lograr su entrada. La mayoría está junta, pero hay otros jóvenes encaramados en puntos más alejados.
La Guardia Civil vigila todo el entorno, mientras que la misma función realiza, en su lado, las fuerzas marroquíes. De momento la situación queda congelada: qué hacer, cómo resolver esta historia, qué va a pasar con todos estos hombres que, lamentándose, piden entrar en Ceuta.
Y en el entorno de la frontera, un grupo de internos del CETI ha acudido a recibir a sus amigos. Eufóricos gritan boza, los están esperando. Cruz Roja ha enviado ambulancias al lugar





