En la vida hay que ser agradecidos, y así lo ha demostrado la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Encrucijada de Ceuta con un gesto cargado de emoción y reconocimiento. La corporación ha querido destacar el esfuerzo y la implicación de los agentes de la UIR, quienes protagonizaron un momento muy especial durante el pasado Vía Crucis celebrado el viernes.
Aquel día, los agentes no solo cumplieron con su labor habitual, sino que fueron más allá, implicándose de lleno en un acto de profunda devoción. Su participación portando a hombros la imagen del Cristo marcó uno de los instantes más significativos de la jornada, despertando el aplauso y la admiración de los presentes.
La Hermandad no ha querido dejar pasar la oportunidad de agradecer este gesto, consciente de que este tipo de acciones refuerzan los lazos entre instituciones y ciudadanía. Para ellos, se trata de un ejemplo de compromiso, respeto y cercanía con las tradiciones.
El traslado tuvo lugar desde la Parroquia de San José hasta la iglesia de Santa Teresa, en un itinerario que combinó recogimiento y solemnidad. A lo largo de todo el recorrido, los agentes de la Policía Local portaron la imagen con evidente orgullo, demostrando una implicación que fue más allá de lo meramente protocolario.
El camino, de ida y vuelta, estuvo marcado por el silencio respetuoso y la emoción contenida de los fieles que acompañaban el cortejo. Cada paso evidenciaba el esfuerzo físico, pero también la dedicación y el respeto hacia una de las imágenes más queridas por la Hermandad.
Como muestra de agradecimiento, la Junta de Gobierno ha hecho entrega de una placa conmemorativa a los agentes de la UIR. Un gesto sencillo pero lleno de significado, con el que se reconoce públicamente su colaboración y entrega en un acto tan especial.
Por su parte, los componentes de la UIR también han querido expresar su propio agradecimiento hacia la Hermandad por haberles permitido participar en un momento tan íntimo y relevante. Para muchos de ellos, portar la imagen ha supuesto una experiencia única.
Los agentes han manifestado sentirse especialmente orgullosos de haber llevado al Cristo de la Encrucijada, destacando el honor que supone formar parte activa de una tradición tan arraigada. Este tipo de vivencias refuerzan el vínculo entre la Policía Local y la ciudadanía a la que sirve.
En definitiva, se trata de un ejemplo de colaboración, respeto y unión entre diferentes colectivos que comparten un mismo sentimiento. Un gesto que deja huella y que pone en valor la importancia de mantener vivas las tradiciones desde el compromiso y la cercanía.
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