El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, ha anunciado la suspensión del procesamiento de visados de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre los que se encuentra Marruecos, además de naciones como Brasil, Colombia, Rusia e Irán.
La medida, de carácter indefinido, busca —según el Departamento de Estado— revisar los procedimientos de verificación y control antes de conceder la residencia permanente.
Un portavoz del Departamento de Estado confirmó a la agencia EFE la cifra de países afectados, aunque sin revelar el listado completo. Sin embargo, la cadena Fox News tuvo acceso a los nombres de los países incluidos en la nueva política migratoria, que comenzará a aplicarse a partir del 21 de enero.
Una medida con alcance global y efectos inmediatos
La suspensión de visados afecta a países de América Latina, África, Asia y Oriente Medio, y se enmarca dentro de la estrategia migratoria del gobierno de Trump para endurecer el acceso a la residencia permanente en Estados Unidos.
En el caso de Marruecos, se estima que la decisión afectará a cientos de solicitantes que esperaban la aprobación de su visado de inmigrante en los próximos meses.
Entre los países latinoamericanos mencionados figuran Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Haití, Nicaragua y Uruguay, mientras que en la lista también aparecen naciones como Egipto, Afganistán, Nigeria, Somalia, Tailandia, Yemen e Irak.
Los visados de inmigrante, que permiten residir de forma permanente en Estados Unidos, son los únicos afectados por esta suspensión. Los visados de no inmigrante, como los destinados a turismo, estudios o trabajos temporales, seguirán tramitándose con normalidad, según confirmaron las autoridades estadounidenses.
Trump refuerza su política migratoria más restrictiva
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó que el objetivo de esta decisión es evitar la entrada de personas que puedan depender de ayudas públicas o asistencia social una vez establecidas en el país.
Esta medida se suma a las políticas adoptadas por la Casa Blanca en los últimos meses, que buscan limitar la inmigración legal bajo el argumento de proteger los recursos del sistema público estadounidense.
En noviembre, el Ejecutivo de Trump ya había ordenado a sus consulados aplicar una guía que permite negar visados a solicitantes considerados propensos a depender de ayudas estatales, en función de criterios como la edad, salud, nivel de inglés o situación financiera.
La decisión ha generado preocupación en sectores diplomáticos y humanitarios, que advierten de un impacto significativo en miles de familias que esperaban reunirse con sus allegados en Estados Unidos.
Para Marruecos y el resto de los países afectados, la suspensión representa una nueva barrera migratoria que, de momento, no tiene una fecha definida de levantamiento.
Mientras tanto, el Departamento de Estado insiste en que la pausa será “temporal pero necesaria” hasta que se complete una revisión integral del sistema de concesión de visados. Sin embargo, no se descarta que la medida se prolongue en el tiempo, consolidando un nuevo endurecimiento de la política migratoria estadounidense.






