La Funeraria Al Qadr ha procedido al traslado a Marruecos del cuerpo de Mohamed El Haouzy para que pueda ser enterrado en su país. Después de ser reconocido por quienes entraron con él a nado a Ceuta, pero se salvaron de una muerte en el mar, se ha autorizado el traslado.
Nacido en Chaouen, su familia quería darle sepultura en su tierra, despidiéndose así de su madre, cuyas fotografías llevaba en el teléfono móvil que la Guardia Civil encontró en sus pertenencias.
Mohamed se hacía cargo de todos los suyos. Su progenitora, desempleada y sin recursos económicos, afrontaba cuantiosas dificultades para salir adelante. Eso fue lo que llevó a este joven a intentar cruzar a Ceuta con el objetivo de encontrar, después, un trabajo en Europa para mantenerlos a todos.
Ahora regresa a Marruecos en una caja de madera, habiendo perdido su vida en el mar. Su familia recibió la peor de las noticias después de pedir ayuda para localizarlo, toda vez que habían perdido cualquier contacto.
Su cuerpo fue localizado por la Guardia Civil en Juan XXIII el pasado 9 de septiembre
Su cadáver fue recuperado por la Guardia Civil en Juan XXIII. Cuando dieron con él acababa de morir, a su lado estaba uno de los nadadores que desarrolló la misma travesía.
Ese mismo día el Servicio Marítimo había estado rescatando a muchas personas, nada hacía presagiar la muerte de este joven, uno más en la escalada de tragedias que se han producido ya en lo que va de año.
Su reconocimiento e identificación oficial ha sido posible gracias a los compañeros que se encuentran en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), permitiendo así su repatriación a Marruecos, en donde podrá ser enterrado por expreso deseo de su familia.

La importancia de las identificaciones en estos casos para cerrar el ciclo del duelo
Conseguir la identificación de estas personas es importante para sus familias, ya que posibilita no solo terminar con el ciclo del duelo, sino constatar el final, aunque desgraciado, que tuvieron.
El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil trabaja por conseguirlo, no siempre es así, pero al menos en casos como este se logra que una madre, hoy, pueda estar presente en la despedida de su propio hijo.
No siempre se consigue, precisamente porque resulta complicado dar con familiares que puedan identificar esos cuerpos, lo que obliga a su desplazamiento a Ceuta.
Las trabas en la frontera y la falta de medios de congelación para conservar los cuerpos
La exigencia del visado como medida impuesta tras la reapertura de la frontera después de la pandemia se ha convertido en un veto al acceso de familias que quieren entrar en Ceuta para reconocer a quienes pueden ser sus seres queridos.
Y no solo eso, también es un veto para, siquiera, aportar muestras de ADN que, de inmediato, pudieran servir para la identificación de los cuerpos.
La situación actual ralentiza cualquier labor extraordinaria en la identificación de los cuerpos, pero hay más problemas.
A esto se añade la carencia de medios de congelación para mantener conservados un tiempo suficiente los cuerpos lo que ha provocado que, ya en varias ocasiones, se haya procedido a un entierro para que, solo días después, sus familiares hayan llegado a Ceuta con la intención de repatriar el cadáver.
En un pleno del pasado febrero, se atendió una propuesta de MDyC para atender esta “deuda histórica”, como la calificó el partido, sin que hasta la fecha se hayan dado pasos para alcanzar ese avance tan necesario. De hecho se ha recordado esa carencia tras las cuantiosas muertes que se están produciendo en nuestra ciudad, en plena frontera sur.





