Un pueblo pequeño. Un sector que se ve destruido y que sacude, en consecuencia, a la vida de una localidad entera. Es la historia que encierra 'Los lunes al sol', una película que llega a las tablas del Teatro Auditorio Revellín de Ceuta en forma de arte dramático.
La obra, que tendrá lugar el próximo 25 de octubre, será representada por Azul producciones escénicas S.L. Los actores de la compañía darán vida a los protagonistas en un relato que, más allá del entretenimiento, busca ahondar en la realidad social de los trabajadores.
La película, que saltó a la pantalla en 200, fue dirigida por Fernando León de Aranoa. El cineasta, originario de Madrid es licenciado en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid. Sus inicios se dieron en series de televisión como ‘Turno de oficio’, en programas como el ‘Un, dos, tres... responda otra vez’ y ha escrito para humoristas como Martes y Trece.
El director
Su debut tras la cámara se produjo en 1994 con el cortometraje Sirenas, que fue premiado en varios festivales nacionales. Su primer largometraje fue ‘Familia’, grabado en 1996. Esta película le valió el Goya a la mejor dirección novel, así como el Premio FIPRESCI y el Premio del Público de la SEMINCI de Valladolid. La obra ha sido con posterioridad adaptada a la escena teatral y representada en varios países.
Un par de años después de cosechar este éxito llegó ‘Barrio’, guión en el que retrató la vida de tres jóvenes adolescentes en un vecindario marginal. Gracias a este trabajo obtuvo los Premios Goya a la mejor dirección y al mejor guion original.
El filme participó en la sección oficial del Festival de San Sebastián donde logró la Concha de Plata al mejor director y recibió otros importantes galardones como el Fipresci, el Fotogramas de plata a la mejor película española, el Premio José María Forqué, el Sant Jordi y el Turia.
La trama
Los protagonistas de la historia son locales de un municipio pequeño que tratan de sobrevivir cuando pierden su fuente de ingresos. Ahonda en cómo ser despedido puede afectar mucho más allá del aspecto financiero.
Los personajes sufren una crisis de identidad al mismo tiempo que su población atraviesa el hecho de que la compañía que la nutría ha elegido marcharse. Al mismo tiempo, ello llega a afectar a la propia idiosincrasia de la localidad, a sus tradiciones, a sus valores culturales e incluso a ese fuerte sentido de comunidad del que gozaba este lugar situado en el norte de España.
Sobre este escenario interactúan los protagonistas, que son víctimas de esta situación. Los personajes principales son unos amigos que siempre han trabajado en el astillero local. La globalización y las oportunidades financieras sobre el terreno en el que está sentado llevan a que, finalmente, se desvanezca este lugar.
Trasfondo emocional
La tragedia personal de cada uno se entremezcla con el vínculo fuerte de unión que comparten a través de su relación. A pesar de sus diferencias y de sufrir un revés, se apoyan y arropan en un momento de oscuridad e incertidumbre. La historia se desarrolla con ciertos toques de humor negro e incluso aires de rebeldía.
Independientemente del gusto del público asistente, la obra de teatro guarda un gran valor humano con un mensaje de enseñanza en el que lo material se sobrelleva y los lazos se refuerzan. Asimismo, tiene cierto interés ya que se basa en lo que ocurrió en los parados de los astilleros Naval de Gijón tras la reconversión industrial de Vigo.
Destaca en este sentido el personaje de Santa, que, en numerosas intervenciones en el relato, narra cómo es la lucha de los trabajadores, en la que también participa ella. Encarna la dignidad de quien se levanta y se pone en pie ante el sistema que trata de digerir a este grupo de trabajadores.






