Los presidentes de la Ciudad y el Grupo Tragsa certificaron ayer, casi seis años después de la entrada de la administración autonómica en el accionariado del medio propio, que la relación entre ambas partes se ha consolidado como una alternativa eficaz para dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía también en Ceuta.
El máximo responsable de la empresa pública se ha congratulado por la estabilización de su número de trabajadores en la ciudad, actualmente 256, así como por haber podido incidir en la contratación de caballas sin empleo, una de las críticas que más asiduamente se vertieron sobre este recurso en sus principios.
Jesús Casas también ha pedido disculpas por los retrasos u otros fallos que pueda haber cometido Tragsa en la realización de sus encargos, pero con el paso de los años se ha confirmado como una herramienta eficaz y eficiente para atender problemáticas que antes obligaban a la prestación de servicios sin contratos, reconocimientos extrajudiciales de crédito, etcétera.
La existencia de unas tarifas públicas y comunes para el conjunto del país también son una garantía para el ejercicio de las encomiendas que formula la Ciudad, que debe mantener la mejor fiscalización posible del desempeño del medio propio, así como reclamar un nivel de prestaciones equiparable al que pudiera ofrecer cualquier empresa privada a través de licitaciones.
Acudir a instrumentos como Tragsa o a los concursos no tiene por qué ser per sé ni mejor que peor opción. La administración debe ser lo suficientemente hábil y diligente para emplear en cada caso la mejor herramienta sin renunciar a ninguna.
Así lo demuestra el caso de un medio propio que se ha revelado extraordinariamente útil y que debe seguir siéndolo mientras sigan, por ejemplo, proliferando los concursos desiertos.






