La pasada noche, el Parque Marítimo del Mediterráneo se llenó de alegría, color y emoción con la elección de las reinas de las Fiestas Patronales. Un acto simbólico que va más allá de la coronación: es una muestra viva de la importancia de mantener nuestras tradiciones y transmitirlas con orgullo a las nuevas generaciones.
Las fiestas populares son reflejo de nuestra historia, de nuestras raíces y de la identidad que compartimos como comunidad. Son momentos en los que nos reencontramos con lo que somos, con aquello que nos une más allá de las diferencias del día a día. Por eso, inculcar en los más pequeños el amor y el respeto por estas celebraciones no es solo una cuestión de nostalgia, sino de futuro.
Cada niño que hoy aplaude a las reinas, que baila al ritmo de nuestras músicas o que disfruta de la feria, es un portador potencial de nuestras costumbres. Si no sembramos en ellos ese sentimiento, corremos el riesgo de que nuestras tradiciones se diluyan con el paso del tiempo.
Aplaudimos a quienes hacen posible estos eventos, a las familias que participan y a todos los que, con su compromiso, mantienen viva la llama de nuestras fiestas patronales. Porque conservar nuestras tradiciones no es mirar al pasado, sino construir un presente con raíces sólidas y un mañana con identidad.
Desde aquí, queremos felicitar sinceramente a las nuevas reinas de las Fiestas Patronales, que representan con orgullo y alegría el espíritu de nuestra ciudad. Su elección no solo simboliza belleza y simpatía, sino también el compromiso con una tradición que sigue viva gracias a eventos como este.
Enhorabuena a ellas, a sus familias y a todos los que han hecho posible esta celebración en el incomparable entorno del Parque Marítimo del Mediterráneo. Que sigamos construyendo, juntos, un legado cultural que perdure en el tiempo y que siga llenando de sentido y emoción nuestras fiestas.






