La Plaza de África de Ceuta volvió a convertirse en la tarde de este sábado en el epicentro del ambiente navideño con la celebración del Belén Viviente, una cita que reunió a numerosos ceutíes en uno de los espacios más representativos de la ciudad.
Se trata del cuarto año consecutivo en el que se organiza esta recreación, un evento que poco a poco ha ido ganando peso hasta consolidarse como una tradición muy valorada por las familias, especialmente en estas fechas previas a la Navidad.
Y este gran atractivo se vio desde el principio con largas colas para visitar este Belén Viviente. La coincidencia con la Cabalgata ha sido la conjugación perfecta para que la Plaza de África estuviera abarrotada de personas.
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, junto a la consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, visitó este Belén saludando a todos los presentes.
Un evento que se consolida
La iniciativa, impulsada por la Hermandad del Rocío, volvió a situarse entre las actividades más esperadas del calendario navideño local, convirtiéndose en uno de los principales reclamos para vecinos de todas las edades.
La escenificación, desarrollada íntegramente en la Plaza de África, ofreció una recreación cuidada y minuciosa que atrajo a cientos de personas, muchas de las cuales acudieron expresamente para no perderse esta representación tan especial.
La emoción fue palpable tanto en los más pequeños, que observaban cada escena con asombro, como en los adultos, que disfrutaron del ambiente festivo y del esfuerzo organizativo puesto en marcha para esta ocasión.
Cuidado en cada detalle
Uno de los aspectos más destacados fue el elaborado atrezzo, que logró transportar a los asistentes a otra época gracias a la presencia de figuras, utensilios, mobiliario y elementos decorativos perfectamente ambientados.
Platos, vasijas, mesas y sillas formaban parte de un escenario que recreaba con fidelidad la vida cotidiana de la época, aportando realismo y riqueza visual a cada uno de los espacios representados.
El público fue recorriendo la plaza de manera pausada, deteniéndose en múltiples ocasiones para observar los numerosos detalles, lo que llevó a muchos a repetir el recorrido para no perderse ninguna escena.
Participación y tradición
Durante la representación, diferentes oficios tradicionales cobraron vida, con la presencia de fruteros, queseros, orfebres y otros personajes que aportaron dinamismo y autenticidad a la recreación.
Los niños caballas tuvieron un papel protagonista al poder participar en actividades como la elaboración de pan o el lavado a mano, convirtiendo la visita en una experiencia interactiva y educativa.
Como es habitual en los actos organizados por la Hermandad del Rocío, no faltaron los momentos dedicados al cante, que pusieron el broche final a una tarde marcada por la convivencia, la tradición y el espíritu navideño.





