Tanto el Área de Menores de la Ciudad Autónoma como la Fiscalía trabajan de la mano para hacer frente a la resolución de esos conflictos que terminan siendo la base de la delincuencia juvenil. Una delincuencia preocupante, protagonizada por individuos a los que hay que recuperar para que encuentren el hueco adecuado en la sociedad. Ante la alarma que produce en el ciudadano la existencia de delitos cuyos protagonistas son menores (tráfico de hachís, robos, sustracción de ordenadores) existe una maquinaria que trabaja en dos ámbitos: el de la sanción y el posterior de la resolución del conflicto. Profesionales trabajan para reorientar una problemática con el único fin de que la misma vaya a menos. Las cifras apuntan a que se está haciendo lo correcto: la tasa de reincidencia no alcanza el 20%, es decir que de cada diez menores que delinquen solo dos vuelven a las andadas. Se sigue trabajando para aminorar aún más el porcentaje gracias a la cooperación que existe entre el ámbito judicial (con informaciones puntuales al juez y fiscal de menores) y el socioeducativo, incluido en el paraguas que conforma el Área de Menores cuyos profesionales trabajan en Medio Abierto y en Punta Blanca. Son noticias positivas que ayudan a dibujar un futuro airoso dentro de un ámbito, el de la delincuencia de menores, que tanta mala fama cosecha y de la que hay que saber también cómo se lucha contra ella.





