La campaña electoral llegó a noche a su fin. Después de dos semanas con los candidatos de los distintos líderes como protagonistas, ha llegado el turno de la ciudadanía. Hoy es tiempo de reflexión y de descanso tras días y días con los discursos de los candidatos sonando de fondo ininterrumpidamente. Mañana será el momento de dictar sentencia. Esta vez tenemos muchos asuntos sobre los que reflexionar. Y desde ayer, con la decisión de los británicos de decir adiós a la Unión Europea, hay otro más.
Con las segundas elecciones en seis meses, esta vez los votantes también tienen que reflexionar sobre lo ocurrido en este periodo, sobre el papel de cada uno de los líderes nacionales y sobre las respectivas responsabilidades debemos atribuir a cada uno de ellos por vernos de nuevo en la tesitura de tener que dedicar una jornada a la meditación política. Esta vez no basta con cavilar sobre lo hecho y los planteamientos de futuro. También hay que especular sobre la posibilidad de pactos que necesariamente tendrán que alcanzarse para que uno de los candidatos sea investido presidente. Además, deberemos tener en cuenta la posibilidad de unas terceras elecciones. Tal vez los líderes de los principales partidos no sean capaces de encontrar una solución si el panorama político que dibujen los votos no muestra una solución relativamente evidente. Ya han demostrado una vez su incapacidad para llegar a acuerdos y nada nos garantiza que no vuelvan a fracasar.
Son muchos asuntos para reflexionar en una sola jornada.
En nuestra ciudad, además de elegir a los líderes que consideremos convenientes, los ceutíes nos enfrentamos al reto de tratar de elevar el nivel de participación para dejar de ocupar los primeros puestos entre las regiones más abstencionistas de España. La situación política y el panorama de futuro deberían ser suficientes argumentos para acudir mañana a las urnas y contribuir con nuestros votos a decidir sobre el camino que debe seguir nuestro país.





