Su madre le enseñó a persistir en el esfuerzo y en la lucha para conseguir un mundo más tolerante. “Ella tenía miedo a pocas cosas. Quizá a la soledad, pero miedo, miedo ni a Degrelle, el jerarca nazi, ni a sus jóvenes cachorros”. La hija de Violeta Friedman, Patricia Weisz, hablará mañana de su madre. De que llegó a Auschwitz con 13 años. De que logró sobrevivir más de un año librándose de las cámaras de gas en numerosas ocasiones antes de que la liberaran las tropas soviéticas. Y de que sigue adelante con la labor que su madre mantuvo hasta que falleció hace más de una década: impedir que la intolerancia siga siendo la causa de horrores como el del Holocausto en la humanidad. Junto a ella, el secretario de la Fundación, Antonio Domingo Vargas, trasladará a los presentes hasta los lugares más recónditos de la memoria de Polonia. La Comunidad Judía da la bienvenida al Janucá con unos ponentes de lujo e invitan a todos los ceutíes a acompañarles.
–¿Cómo se lucha contra el antisemitismo, el racismo y la intolerancia?
–Lo más importante es la educación de jóvenes en valores como la tolerancia o la igualdad y conocer, por supuesto, la historia.
–La Fundación persigue la modificación del Código Penal para que la negación del Holocausto vuelva a ser delito. ¿Con el nuevo Código Penal se cumple ese objetivo?
–Es por lo que mi madre tanto luchó en los tribunales obteniendo una sentencia favorable del Tribunal Constitucional en 1991. Desde entonces han pasado muchas cosas y ahora, por fin, estamos a punto de ver un nuevo Código Penal que persigue los ‘delito de odio’. Habrá una mención específica al Holocausto y espero que no deje resquicios para la impunidad.
–¿Hay gente que niega el Holocausto?
–Mucha más gente de la que uno imagina y más en estos momentos con el auge de los populismos nacionalistas en Grecia, Hungría, Francia, Holanda... Uno de los gravísimos problemas es que las webs nazis son legales en EEUU, donde suelen estar alojadas. Esperamos que con el nuevo Código Penal las 1.500 que hay en España desaparezcan.
–Trabajan para la creación del Centro para la Memoria del Holocausto en Madrid. ¿Es ahora viable?
–Los problemas presupuestarios están ahí pero Madrid debería de tener un Museo del Holocausto, como la mayoría de las capitales europeas y muchas americanas, aprovechando ahora alguno de los muchos edificios vacíos que tienen el Gobierno Autonómico y el Ayuntamiento. Creo que hay una oportunidad actualmente por la cantidad de edificios vacíos y el influjo europeo.
–No conoció a ninguno de sus abuelos, bisabuela y demás familia asesinados por los nazis. ¿Con qué relaciona esos actos si echa la vista atrás: odio, ignorancia…?
–La misma noche de la llegada a Auschwitz-Birkernau fue asesinada toda mi familia, excepto mi madre, de 14 años, y su hermana mayor, Eva. Es imposible expresar mis sentimientos, por ejemplo al ver los campos de cenizas con mis propios ojos. Lo que sí puedo afirmar es que tanto dolor y sufrimiento no sirvieron para nada, absolutamente para nada.
–¿Qué es lo que más admira de su madre?
–Sin lugar a duda su coraje: es la única sobreviviente del Holocausto que ha llevado individualmente a un jerarca nazi a los tribunales y ganó.
–A pesar de todo lo que sufrió trató de educarlos tanto a usted como a su hermano en una cuna de tolerancia. ¿Cómo se deja a un lado el dolor y el rencor para conseguir eso?
–No puedo contestar por ella porque como la mayoría de los sobrevivientes, también mi padre, no hablaban del inmenso dolor y terror que habían pasado. Mi madre empezó a contar lo sucedido a partir de las declaraciones negacionistas del general nazi belga Degrelle. Una vez ganada la batalla judicial pudo aprovechar su ‘tirón’ mediático para dirigirse sobre todo a la juventud para insistir en la tolerancia, la no discriminación y la igualdad.
–Visita Ceuta la víspera de una de las festividades más importantes para la comunidad hebrea. ¿Qué quiere transmitir al auditorio que la escuche?
–Espero que asista no solamente la comunidad hebrea sino cuantos más ceutíes mejor ya que mi deseo es transmitir en este crisol de culturas y religiones esa tolerancia que tanto necesitamos y contarles a todos lo que pasó para que no se repita jamás.
–A medida que pasa el tiempo y analiza la historia y los acontecimientos que nos rodean, ¿teme que los genocidios sigan formando parte del devenir de la humanidad?
–Es difícil que se repita una Shoa (Holocausto judío) pero junto a mi familia murieron millones de gitanos, homosexuales, prisioneros políticos, de guerra, minusválidos incluidos los de raza aria... Hace dos décadas ha habido también matanzas aquí en nuestra Europa o en África. Hay que luchar para que no se repitan y hay que estar alerta contra las consecuencias ‘del discurso del odio’.
–En su lucha contra el racismo le pido que analice la situación en la que se encuentra el musulmán que, junto al judío, también sufrió una persecución en España siglos atrás. ¿Se sienten identificados con los musulmanes a la hora de luchar contra los ideales de extrema derecha?
–Nuestro amigo Esteban Ibarra, presidente del Movimiento Contra la Intolerancia, dice que hay una sola raza, la raza humana. Todos, pero todos juntos, tenemos que combatir los extremismos vengan de donde vengan. Y disculpe: la extrema derecha no tiene ideales, es odio.
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