Los mandos de la Policía Local y Nacional mantuvieron ayer su primera reunión dentro del marco del reciente protocolo de coordinación que suscribieron la semana pasada ambas partes.
Un protocolo que, como bien se dijo en el acto oficial, tiene como objetivo sumar fuerzas, dar un paso más en la coordinación ya existente, trabajar de la mano para conseguir mejoras. Esa es la finalidad. Nada más. No ha hecho más que empezar a andar y ya el sindicato UGT ha lanzado su primera advertencia. En esa labor que parecen haber emprendido en solitario con el único objetivo de criticar porque sí, la facción sindical en la Policía Local ha arremetido contra dicho documento valorando que no servirá para mejorar la eficacia en la labor policial. Quizá esa apreciación esté más basada en el deseo de un sindicato porque no funcione dicho acuerdo para así tener más carnaza y no agotar un sendero crítico que no conduce a nada. Bueno sí, conduce a la satisfacción de los intereses particulares que pueda tener dicho sindicato, cuya trayectoria en el seno de la Policía Local es bien conocida, con rachas de defensa a ultranza de los mandos de la Policía y otras de odio eterno. Ellos sabrán como sindicato a qué obedece esta nueva hilera de pataletas a las que ya nos tienen acostumbrados. El protocolo de CNP y Local no traerá más que mejoras en la seguridad común, porque ambos cuerpos gozarán de una mayor interrelación para conseguir que se obtengan mejores resultados y evitar episodios en los que, ante un suceso, terminan concentrándose más dotaciones de las necesarias. UGT, sin embargo, ha optado por tirarse a la piscina sin flotador y ya habla de que si dicho protocolo se ha firmado sin negociarlo con las centrales sindicales (¿acaso los mandos tienen que perfilar su modo de proceder y diseñar las políticas de seguridad con los sindicalistas? Nunca se leyó mayor torpeza). Denuncia que si va a haber descoordinación, de las condiciones de trabnajo, del reparto de funciones... asuntos que nada afectan a un sindicato, ni tan siquiera forman parte de su responsabilidad. En su afán por llevar la contraria UGT está patinando hasta el punto de cometer torpezas de tal calado que no hacen sino causar vergüenza entre los propios policías. ¿O acaso es tan malo que se quiera avanzar y mejorar en este ámbito? El espectáculo no ha hecho sino comenzar.
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