Resulta difícil analizar el 5-1 que le endosó el Fútbol Club Andorra a la Agrupación Deportiva Ceuta como un simple desenlace deportivo. Cinco goles encajados, uno marcado y malas sensaciones sobre el verde. Piernas que pesaban toneladas y un alma que permanecía mirando hacia el otro lado del Estrecho.
Un estreno para olvidar, sí. No obstante, este resultado obliga a hacerse una pregunta que para muchos es incómoda: ¿cuánto ha pesado una ciudad herida y abandonada sobre la mente de los futbolistas y el cuerpo técnico?
Más de dos semanas después de la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma, Ceuta sigue sin disfrutar de la normalidad. La herida sigue abierta y el cansancio es permanente.
La preocupación es otro sentimiento generalizado en la población: miedo, sensación de inseguridad y niños y mujeres que no pueden salir a las calles con la misma libertad.
José Juan Romero puso los puntos sobre las íes en la rueda de prensa previa al estreno liguero. “Si fuera por mí, el Ceuta no jugaría”, expresó un técnico que no ha podido traer a su familia este verano a la ciudad y que sufre, como todos los ceutíes, la ausencia rotunda de tranquilidad.
Días antes, se notificó que un hongo en el césped de Balaídos es el motivo de la suspensión del partido de Primera entre el Celta y el Osasuna. La comparación es inevitable, ¿un hongo está por encima de toda una ciudad?
Tras las palabras de Romero y dos semanas después de la entrada masiva, LaLiga envío un escueto mensaje en señal de apoyo a la AD Ceuta y la ciudad. Se esperaba una suspensión que no llegó, sin embargo, lo que ocurrió posteriormente en la celebración del encuentro pudo suponer un mayor daño para los ceutíes: ni un minuto de silencio ni tampoco un rótulo de apoyo a la ciudad.
Quizá la competición tenga sus calendarios, sus contratos y sus inercias, pero el hecho de disputar un partido en semejantes condiciones deja en Ceuta una sensación amarga y de falta de solidaridad.
Un rótulo o un minuto de silencio no curan una herida, pero sí acompañan y dan un cariño que se echa en falta. El Ceuta perdió 5-1 contra el Andorra, tendrá que levantarse, en una situación que no ha tenido precedentes en la historia.
🗣️ “Ea, pues nada…”
👉 1:16 duró la rueda de prensa del entrenador del Ceuta y esta fue la reacción de José Juan Romero. pic.twitter.com/Wj7uohG6w2
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) August 15, 2026
Sin embargo, quien dude de este equipo probablemente haya sufrido pérdida de memoria. La entidad deportiva ha demostrado en los últimos tiempos salir desde el más profundo fango. Romero fue contundente en la rueda de prensa pospartido, en la que, por cierto, los periodistas presentes solo se dignaron a hacerle una pregunta.
“Somos el Ceuta. Todos sabemos cómo va a terminar esto”, sentenció un técnico que siente la ciudad y que va a la guerra con los suyos.
La derrota ya es un hecho pasado y quizá haya algo que no aparezca en ninguna estadística: cuánto pesa una ciudad cuando salta al campo contigo. Los jugadores, no ajenos de lo que ocurre en Ceuta, no jugaron solo contra el Andorra, compitieron también contra el dolor, que también jugó de visitante.
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