El Sindicato de los Trabajadores de la Enseñanza, STE-Ceuta, acordaba, por unanimidad, en sesión plenaria, que la decisión de acudir o no a la huelga general del próximo día 29 sea decisión de cada uno de sus afiliados. Así lo recoge en un comunicado en el que justifica esta decisión al considerar que es una huelga que “carece de objetivos claros, es ambigua y no sabemos muy bien contra qué o quienes está dirigida. Más bien parece que la sola razón de su convocatoria estriba en salvar parte de la credibilidad perdida por las cúpulas sindicales” (en alusión a los convocantes de la huelga).
STE-Ceuta se define como un sindicato “asambleario y autónomo y, por tanto, apuntan “no practicamos el consabido seguidismo automático y acrítico de las decisiones de ningún secretario general, del que estatutariamente carecemos”, ni tampoco, añaden de los dos sindicatos convocantes “aliadas hasta fechas muy recientes con el pernicioso populismo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que tanto daño está causando a todos los ciudadanos y, sobre todo, a los trabajadores más humildes y a los jóvenes que son los que mayoritariamente llenan las filas del doloroso ejército del paro”.
El sindicato entiende que una huelga general, como ha sucedido en el transcurso de la historia del movimiento sindical, “al menos para la izquierda social, necesariamente conlleva un componente político insoslayable”, y en este sentido “debe ser dirigida contra el gobierno de turno con absoluta claridad, pues plantea esencialmente una disconformidad radical con esa política”.
Para STE-Ceuta, el “busilis” de la cuestión que “causa sonrojo y, a veces, humillación”, radica en contemplar “cómo los dirigentes de los sindicatos más poderosos de España aparecen ante los medios haciendo pucheros, contritos y doloridos por tener que convocar esta huelga general, pues les obliga a desdecirse de gran parte de lo que habían predicado hasta ahora”.
En esta asamblea, el sindicato se teme que el gobierno “ya haya pactado con esas cúpulas sindicales el alcance de la huelga, en un desesperado intento por minimizar la misma y no hacerse sangre mutuamente”.






