El término "staccato", originario de la música, describe una ejecución de notas de manera breve y separada. En el contexto de las ciencias sociales, este concepto puede aplicarse para describir patrones de consumo de información caracterizados por la fragmentación y discontinuidad, como es el caso de la lectura superficial de noticias.
En la era digital, el acceso a la información ha cambiado drásticamente, y muchas personas consumen noticias de manera intermitente, saltando entre titulares y resúmenes sin profundizar en los contenidos completos y, normalmente, sin cuestionarse las fuentes. Este patrón de lectura, el "staccato", puede influir en la comprensión y retención de la información, así como en la formación de opiniones sobre temas complejos y en la construcción sesgada de la realidad social, generada por redes sociales que está contrastado son inteligiblemente tendenciosas.
"En la era digital, el acceso a la información ha cambiado drásticamente"
Aunque no existen apenas referencias bibliográficas que aborden directamente la relación entre el término staccato y la lectura fragmentada de noticias -y sus consecuencias-, en un contexto abrupto de uso de las redes sociales como principal canal informativo, una de las cuestiones más relevantes y desconocidas hasta el momento es saber cómo afecta neuronalmente a la capacidad analítica. Es una obviedad que afecta a una simplificación de la percepción sobre diversos temas de la realidad social, tiende a generar una polarización en el posicionamiento ideológico, influye en la memoria colectiva y la percepción histórica y, sobre todo, se auspicia por una tecnocracia plutocrática que quiere que “no miremos arriba”.
El trumpismo social alimenta y capilariza el staccato al cual nos enfrentamos con endebles elementos de freno. Uno de ellos es la Universidad, junto con otros como los medios de comunicación profesionales. De ahí la importancia de seguir promoviendo el espíritu crítico universitario, humanista y a la par de especialización técnica digital, con metodologías adaptadas a una necesaria y constante actualización pedagógica. Y de ahí también que nutrirnos de información fiable sea la única forma de debatir con una cierta base de conocimiento.
"El trumpismo social alimenta y capilariza el staccato al cual nos enfrentamos"
Vivimos en tiempos convulsos y algunas series de televisión que hasta hace poco llamábamos distópicas empiezan ahora asomarse como un argumento de posibilidades realistas. La representación ficticia de una sociedad futura que podemos observar en series como “El hombre en el castillo” o “Pennywroth” muestran cómo se ha llegado a regímenes autoritarios fascistas, siempre con discursos negativos sobre la estructura y funcionamiento social, críticos con las libertades, defensores de la autoridad a ultranza y negacionistas del medioambiente y la diversidad social y cultural. Vivimos en tiempo convulsos, con un incipiente miedo a pensar que de aquellos polvos estos lodos. Vivimos en tiempos convulsos, una coyuntura que requiere pensar en que el sueño de la razón destruye monstruos.






