Dicen que nada es lo que parece. Si no que se lo digan al pobre hombre que aunque lleva muchos años dedicado al público y más concretamente en la profesión de policía, se quedó de piedra cuando vio la escena que voy a relatar seguidamente. Ayer cuando me encontraba tomando café en un conocido lugar del puerto tuve la suerte de escuchar una conversación que en petit comité estaban realizando tres hombres ya maduros. Dijeron que: “haciendo un cacheo superficial en un lugar muy conocido por todos nosotros cuando deseamos coger el barco para salir de nuestra isla, en cubierta, de casualidad, encontraron un arma catalogada como prohibida simulada en el interior de la hebilla de un cinturón. Se trataba de un estilete de unos cuatro dedos de largo, unos 7 centímetros, con una hoja de unos 3 centímetros de ancho”.
Vaya sorpresa que se llevó el agente de la autoridad cuando descubrió que, tirando con una mano de la lona del cinturón y con la otra la hebilla, salía de una pieza, por la zona de la hebilla como una sola pieza, está respetable arma que aunque sea pequeña pero siendo bien utilizada puede desgarrar alguna articulación, o venas principales pudiendo producir una sería herida a un hipotético enemigo.
Vaya impresión que se llevó este hombretón. Pero ahí no queda la cosa. Esto lo escuché a otro garante de la seguridad pública y que creo que es más grave aun: “Cuando inician una revisión para ver más detenidamente si la persona que le ha infundido sospechas que puedan portar sustancias ilegales, como pueden ser la inmensa mayoría de las veces droga, hay unos momentos donde la zona escogida para realizar la exploración se encuentran cara a cara dos hombres o mujeres, es cuando puede ocurrir una acción no deseada por parte del policía en pleno cumplimiento del deber de reprimir la tenencia de la droga”. Y es simplemente una acción disuasoria por parte del presunto delincuente.
Por un lado el intento de salir corriendo y por otro la utilización de alguna técnica para dejarlos fuera de combate. Aquí entramos en una polémica, debería de haber más agentes en ese delicado momento. Pues todas las medidas de seguridad deben de ser las necesarias y más cuando puede estar en peligro la integridad física de un padre de familia. Además ya hoy en día no se sabe con quién estamos tratando. Y no por el aspecto sino por las enseñanzas que recibimos tan minuciosas por los portales de Internet. Da miedo está declaración y sólo les digo que vayan con mucho cuidado. Lo que hay que sufrir para llevar un plato de lentejas a la casa.






