El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha mostrado su malestar por las declaraciones realizadas por la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, y manifiesta que considera “inaceptable” que “en lugar de tomar decisiones inmediatas para restaurar la asistencia en salud mental, se haya optado por señalar a quienes han pedido ayuda en nombre de los pacientes”.
En este sentido, desde la organización sindical califican la respuesta como “un intento de desviar la atención, desacreditar al profesional sanitario y disfrazar la gravedad de lo que está ocurriendo”.
Asimismo, añaden que en lugar de recibir “apoyo y compromiso” por parte de la institución, han tenido que escuchar y leer “acusaciones falsas que pretenden politizar una denuncia que nace exclusivamente desde la responsabilidad médica y la desesperación de esta situación”.
Sobre el hecho de que no haya un solo psiquiatra presencial en la ciudad autónoma declaran que es “especialmente indignante” que Pérez haya querido minimizar la situación “recurriendo a una comparación con el Servicio Andaluz de Salud (SAS), argumentando que en Andalucía también hay falta de especialistas”.
Es por ello que le recuerdan que “Ceuta no es Andalucía, ni una comunidad autónoma más, sino un territorio bajo la administración directa del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad”, y la responsabilidad recae sobre el Gobierno central.
Además, señalan que ninguna otra ciudad está actualmente con cero psiquiatras en activo y que “Ceuta no necesita comparaciones, necesita soluciones”. “Justificar el abandono asistencial con una carencia generalizada es, a juicio del colectivo, un mensaje peligroso y una forma de normalizar lo que nunca debería aceptarse”, critican.
El sindicato considera “inadmisible que”, sabiendo que Andalucía sufre también un déficit estructural en salud mental, “la solución ofrecida por el Estado sea precisamente derivar pacientes a un sistema ya sobrecargado”.
Debido a esto se pregunta si esta “deriva asistencial no está alimentando deliberadamente un discurso en favor de la sanidad privada, a la que ahora se recurre como tabla de salvación”.
“No hay cobertura presencial para urgencias psiquiátricas, no hay seguimiento hospitalario ni atención especializada en consultas externas”, apuntan desde el SMC, añadiendo que mientras tanto, se están derivando funciones críticas a médicos no especialistas, “lo que compromete la seguridad de los pacientes y puede tener consecuencias legales para los profesionales forzados a asumir tareas que no les corresponden”.
Por esta razón, rechazan “tajantemente” la narrativa institucional, la cual acusa de intentar desviar el foco hacia “una supuesta intencionalidad política”, asegurando que su intención no es otra que la de “proteger a los pacientes, evitar negligencias y exigir que Ceuta cuente con los medios humanos que merece”.
“Mientras todo esto ocurre, se acusa de intencionalidad política a quienes levantan la voz como médicos, no como portavoces de ninguna ideología”, comentan desde el Sindicato Médico de Ceuta.
Sobre las medidas anunciadas por Ingesa y la Delegación de derivaciones de pacientes a la península o de acuerdos externos decretan que estas no son soluciones sino “parches” y “no abordan el problema central”.
Es por ello que expresan que no aceptarán ni el “silencio institucional ni el intento de convertir en conflicto político lo que es una demanda médica y urgente”.
“Exigir médicos no es un gesto de presión, ni una petición extraordinaria: es una obligación profesional, ética y moral”, subrayan mientras continúan sentenciando que “las familias afectadas no necesitan excusas, necesitan soluciones”.
Asimismo, destacan que “levantar la voz por quienes no pueden hacerlo nunca debería ser motivo de reproche, sino un deber, porque la Sanidad está para cuidar, no para ser callada”.
El colectivo insiste en que no es el sindicato los que están al límite, son los pacientes, “y si a eso se responde con reproches, el problema es mucho mayor de lo que parecía”, denuncian.
“Si no hay voluntad de reforzar lo público, si se prefiere derivar, privatizar y callar a quienes defienden a sus pacientes, entonces el problema no es solo de gestión, es de modelo. Y Ceuta merece otro”, expresan.
Para finalizar, el Sindicato Médico de Ceuta recuerda que “cuando la política sustituye a la medicina, los que pagan son siempre los mismos: los enfermos”.
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