En los últimos días se están produciendo unos sucesos en Ceuta que no deberían ser pasados por alto debido a la violencia que conllevan. Sorprende la callada por respuesta de nuestras autoridades, que se han convertido en auténticos fantasmas que evitan su responsabilidad. Hace unos días les contábamos la brutal agresión registrada en las Murallas Reales, que terminó con un joven con el dedo de una mano amputada. Los agresores habían usado armas blancas de grandes dimensiones. Esta agresión se sumaba a otras cometidas contra internos de Piniers. ¿Qué dijeron las autoridades al respecto? Nada, callaron en un burdo ejemplo de que lo acontecido era normal. No, no lo es, como tampoco la sensación de abandono que vamos sintiendo poco a poco.
En la web de este periódico pudimos ver la grabación del último enfrentamiento entre dos grupos de marroquíes, adultos y menores, en las naves del Tarajal, usando machetes y golpeándose de una forma brutal. La comunidad de empresarios ha pedido que se actúe en consecuencia, pero nadie ha dado respuesta dando a entender que todo está controlado. En la tarde de ayer se produjo un brutal enfrentamiento entre distintos grupos, con lanzamiento de piedras, botellas y hasta una bengala. Los altercados fueron una repetición de lo sucedido hasta en tres ocasiones antes, todos ellos en el puerto y todos marcados por una importante violencia. ¿Han leído alguna declaración de los responsables al respecto? Nada. Tiñen de normal lo que no es pero, peor aún, con su actitud están permitiendo que la bola sea cada vez mayor sin tomar los remedios oportunos y sin contar a la opinión pública lo que está pasando. Eso es lo malo, que cuando la autoridad llega al poder se olvida de su deber con el ciudadano, de su obligación de tenerle informado sobre la situación real que vivimos. Optan por mirar hacia otro lado, por acusar a los que informamos de tremendistas y mantener a sus perros falderos en determinados puestos para quitar hierro al asunto. Asistimos a unos momentos de tensión que llevaban tiempo sin vivirse. ¿Qué más queda por suceder para que nos den una explicación?






