Sumaban una veintena entre residentes del CETI y acogidos por Menores y, al cierre de esta edición, tenían intención de dormir allí.
Un grupo de sirios protagoniza el primer plante ante el Gobierno de la Plaza de los Reyes desde que Francisco Antonio González llegara a la Delegación. Una veintena de extranjeros entre residentes en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y acogidos por el Área de Menores de Ceuta se concentró desde ayer a las puertas de la Delegación del Gobierno para exigir su traslado a la península. El grupo se instaló por la mañana en la Plaza de los Reyes y, al cierre de esta edición, permanecían en la misma zona con la intención de pasar la noche.
La Policía Nacional comunicó a los adultos que, si lo deseaban, podían pasar la noche en la plaza, pero Servicios Sociales actuaría para llevar a los menores a un lugar que reuniera las condiciones para su alojamiento ya que llevaban todo el día en la calle, sin ingerir alimentos acordes a sus características y las temperaturas comenzaron a caer a última hora de la tarde.
El colectivo declara ser de Siria, aportando documentación para acreditarlo, y en estos momentos su solicitud de asilo se está estudiando antes de su concesión final o no, según los expedientes de protección internacional de la Delegación del Gobierno y ‘tarjetas rojas’ que varios mostraron a El Faro.
Los inmigrantes reclamaron a la Administración una “inmediata inspección de sus derechos”, los cuales aseguraron que se “incumplen”, explicaron los sirios. Asimismo, instaron a recibir “explicaciones sobre los derechos de extradición que no se implantan por igual para los africanos –en referencia a subsaharianos– como para los árabes –sirios, etcétera–”. Para concluir, insistieron en el “diálogo para los derechos de los inmigrantes del CETI”.
Ante la negativa de la Delegación del Gobierno a su evacuación a la península ya que sus expedientes se encuentran en tramitación, los sirios propusieron que el grupo sea reubicado en un mismo módulo dentro del centro del Jaral, según pudo conocer este diario. Bajo la anterior Dirección del CETI, Carlos Bengoechea creó los denominados módulos familiares para reunir a personas que se encontraban en esta situación con el fin de garantizar su intimidad cumpliendo así con una recomendación del Defensor. En las negociaciones, se encontraba Francisco Verdú, jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno; Carlos Guitard, director del CETI, que afronta su primera ‘crisis’; así como un equipo de la UPR de la Policía Nacional. Un intérprete permitió que autoridades e inmigrantes se comunicaran.
Uno de los temores que trasladaron a la Delegación del Gobierno fue la presencia de argelinos en el CETI que puedan suponer una amenaza para ellos y, especialmente, para sus hijos ya que existen tres familias con bebés entre ellos.
Estas personas, tanto adultos como menores, lanzaron proclamas y exhibieron pancartas con estas peticiones a la Administración. Desde el primero momento, agentes de la Policía Nacional se unieron a los guardias civiles destacados en el edificio gubernamental como medida de prevención ante posibles altercados, aunque los individuos reunidos, hasta el cierre de esta edición, no manifestaron signos de conflictividad.
El grupo en pocas ocasiones superó la veintena de personas, detalle que llevó a la Policía Nacional a sopesar que los sirios están organizados y podrían recibir asesoramiento ya que si superan la veintena pueden ser expulsados de la Plaza al superar el número estipulado por ley. En el transcurso de la jornada, algunas caras cambiaron y otras fueron constantes durante todo el día.
La comunidad siria en situación irregular está compuesta en Ceuta por 30 personas, calculó el grupo, 25 en el centro del Jaral –nueve de ellos pequeños, uno de ellos recién nacido–; y cinco en los centros de menores. Uno de los que más tiempo lleva en la ciudad autónoma es Salah Alí, cuya tarjeta roja data de julio de 2013, unos cuatro meses. La estancia de la mayoría es inferior a la de Alí.
Rami Chahín manifestó ser natural de Homs, una de las ciudades más castigadas por la guerra civil. Junto a su mujer Gazia Chahín y sus cuatro hijos, Mohamed (9 meses); Hamad (5 ); Frnjia (11) y Jamil (8) abandonaron su país huyendo del conflicto que azota este país. La familia Chahín reiteró que quiere ir a Madrid, donde tienen a conocidos.
Los menores Mustapha Mesto, Ahmed Habash y Mohamed Also Alshenen también solicitaron su envío al mismo destino ya que tendrían familiares allí, según sus palabras.
Entradas por goteo, en coches y hasta embarazadas
La población siria ha ido en aumento de forma gradual en la ciudad hasta llegar a conformar un grupo integrado por varias familias. Su entrada en Ceuta se ha llevado a cabo de forma clandestina ocupando vehículos y portando documenación falsificada. Así por ejemplo sospecha la Policía que han podido entrar algunas de las embarazadas que han llegado hasta el centro de estancia temporal. Es evidente que las organizaciones que facilitan la entrada de inmigrantes de distintas nacionalidades, han apostado por una misma forma para conseguir la entrada, por goteo, de los grupos de sirios.
En la Policía Nacional no se duda de que el origen de estos hombres, mujeres y niños haya sido falseado. Se cree que no mienten y que son, efectivamente, ciudadanos sirios, no como sucede con buena parte del colectivo de argelinos de los que se sospecha que en el fondo son marroquíes con documentación falsificada. Los trámites que deben seguir para marchar de Ceuta y poder optar a una red de acogida en la península son lentos, y tienen por delante a otros colectivos que llevan más tiempo esperando. Según las directrices del Defensor del Pueblo, se debe dar prioridad en las marchas a las unidades familiares al ser colectivos de riesgo.








