El proyecto CER sufre un cambio. Sin embargo, este no supone un inconveniente para la continuidad del proyecto en Ceuta. La partida de una coordinadora dentro de la iniciativa pone en pausa las esterilizaciones coordinadas con voluntarios.
Esta paralización, sin embargo, no se traduce a una ausencia de intervenciones. Las capturas continúan, pero solo las efectuadas por los profesionales a cargo de la estrategia. Las demás, que eran posibles gracias a una labor conjunta, quedan a la espera hasta que se produzca una nueva incorporación.
La noticia no es un rumor. Está confirmado tras su anuncio a través del canal de contacto oficial, un espacio que congrega a todos los implicados, tanto los que están al amparo de un contrato como los que simplemente ayudan de forma altruista.
“No se paraliza”
Tras comunicar la marcha de la persona que enlaza el voluntariado con el trabajo interno, el texto insiste en que ello no supone el fin del CER. Aclaran que no se paraliza y que, en realidad, prosigue “con normalidad” en todas las tareas que abarca, incluidas las vinculadas a la captura por zonas y las de control de población.
Nada se modifica a partir de esta despedida, no al menos en lo que es la definición, la forma y los pasos a seguir. Lo único que queda en situación de cese es la castración procedente de los colaboradores.
Las últimas cifras conocidas de forma pública son del mes de julio. Ese mes, voces dentro del proyecto aseguraron que se capta a una media de una treintena de gatos por semana. El equipo desplegado con el objetivo de regular las colonias puede abordar hasta las 1.000 esterilizaciones.
Un centenar
Alrededor de cien ceutíes son los que componen el grupo que pone sus esfuerzos para hacer realidad el plan. La cifra recoge a cuidadores como a vecinos que aportan de forma desinteresada. Participan en él profesionales como, por ejemplo, veterinarios.
El proceso es la antesala a una estrategia de mayor envergadura. Este se constituye como un puente antes de dar el salto y como un intermedio con el que regular la comunidad felina en la medida de lo posible.
Un proyecto que informe sobre la realidad gatuna en la ciudad es una ventana abierta de oportunidades e indicadores. El propósito final es tener un censo definido para acometer las castraciones con conocimiento de causa.

Ciudad ideal
Ceuta es un caldo de cultivo ideal para que la demografía de estos animales prolifere en exceso. El ambiente, las temperaturas suaves y el hecho de que de por sí las hembras tienen camadas en cada parto hacen que tienda al alza.
El hecho de que los voluntarios y otros integrantes recorran las calles en su búsqueda, hagan trabajo de campo y tengan los ojos puestos sobre los puntos en los que residen ayuda a detectar en fase temprana la propagación de enfermedades.
Poner en jaque la sobrepoblación no es la única meta que contempla dentro de las actuaciones marcadas. Vigilar la alimentación y, sobre todo, las fuentes de los nutrientes es también otra parte del trabajo a efectuar.
Alimentación adecuada
Algunos vecinos, de buena fe, sin querer interfieren negativamente en la digestión. Al dejar comida típica de los restos de un almuerzo, si el gato lo ingiere, puede acarrear un problema para su microbiota o su funcionalidad. Lo más adecuado es darles pienso.
Sin embargo, es preciso hacerlo de un modo correcto. Si se quieren evitar efectos que perjudiquen la higiene, lo ideal es que el alimento no esté húmedo, ya que al manchar el suelo se contamina. Son pautas que siguen los voluntarios, formados para poder desarrollar su actividad.
Es también fundamental ofrecerlo en un lugar en el que el ejemplar no tenga que competir con otros comensales, entre ellos, gaviotas o ratas. Una vez que termina de comer, no es conveniente dejar más cantidad, ya que el hambre está saciada.







A ver si se acercan a Huerta Téllez. Hay muchos y sin esterilizar.
Quién se va a encargar de hacerlo?
Esta proliferando la población gatuna y eso no tiene fin si la ciudad no esteriliza a estos gatos
Si hay que tener documentadas a las gallinas porque no a los gatos ? sanidad tiene dos varas de medir una para multar y otra para hacer la vista gorda de gatos, palomos, gaviotas, ect ect Los veterinarios no son justos
Discrepo con la información expuesta.
Gran parte del problema viene dado por esa parte de la población que se creen que por darle de comer dejarlos entrar o salir de casa los felinos son de su propiedad, y no es así. A la actitud de tener individuos sin estar controlados bajo una cartilla sin responsabilizarse de estos es como chocarse con una pared