{jaimage crop="TC" /}El acoso de los inmigrantes para intentar pasar al otro lado es constante. Más aún, el que protagonizan los argelinos que a diario intentan colarse para llegar a la península en iniciativas que llevan a cabo motu propio o de manera organizada, contando con apoyos de otras personas que constituyen una mafia dedicada al pase de inmigrantes en dobles fondos o dentro de contenedores. Las salidas de magrebíes están a la orden del día, incluso también de menores cuyas bajas son constantes. El efecto llamada funciona a la perfección: unos salen y otros entran con documentación falsa para intentar una nueva escapada. Lo que pasa es que hay veces que se producen equivocaciones como la de ayer tarde, cuando un grupo de siete argelinos, la mayoría registrados en el CETI, se introdujo en un contenedor y terminó en la planta de transferencia de residuos en el Hacho. Los golpes de los argelinos llamaron la atención a unos operarios que alertaron al 112, que desvió la llamada de alerta a la Policía. En el interior del contenedor estaban los siete inmigrantes, entre ellos tres presumiblemente menores, que fueron trasladados a la Jefatura Superior. Pensaban que el contenedor era para el embarque y que no tenía por destino la otra punta de la ciudad, donde se les encontró.
A estos inmigrantes no se les hace más trámite que la filiación, para comprobar si están registrados o se encuentran en situación irregular. Luego quedan en libertad y vuelven a intentarlo buscando una mejor ocasión.






