Este domingo la tertulia flamenca no ha lucido ni mantoncillos, ni volantes ni abanicos. Los ha sustituido por la cruz, los cirios y el retrato del cristo de la Humildad y Paciencia de Ceuta.
A la entrada del local, el incienso ha dado la bienvenida a los asistentes, que, gota a gota, han entrado por la puerta. El escenario ha aparecido ante los ojos de los espectadores ataviado de la iconografía propia de la Semana Santa para darle la bienvenida a días de su comienzo.
Ese espacio que ha permanecido vacío por unos minutos, al poco, se ha llenado del sonido y de las melodías de la Pasión del señor. Su camino hasta el monte Calvario, su sufrimiento al portar la cruz o el llanto de su madre, la virgen María, han quedado retratados en saetas y palabras.
Pepe Escobedo y Jesús Javier Blanco han sido los encargados de darle vida a ese decorado puesto sobre las tablas. A través de sus voces, han guiado a los asistentes por la vida de Jesús en sus últimas semanas.
Ambos han sido los protagonistas de esta jornada cofrade. Bajo el título ‘Semblanza de la Semana Santa: la oración hecha cante’, han ofrecido una actuación llena de solemnidad, respeto y cultura local. La tertulia flamenca ha organizado el evento para celebrar la bienvenida del tiempo de pascua.
La interpretación, las narraciones y las marchas han transportado a los asistentes, por un momento, a una calle a rebosar por donde un palio y un paso andan con su vaivén de elegante de lado a lado.
La ciudad ha sido la carta de presentación del acto. Blanco le ha dirigido unas palabras a la Perla del Mediterráneo a la que ha definido a través de metáforas, flores y la propia virgen de África.
La dedicatoria ha finalizado con una petición final. “Por eso, viajero si decides nuestra Ceuta visitar, ven ligero de equipaje que en esta bendita tierra nada te ha de faltar”. Tras el sonido de una leve marcha, Pepe ha calentado sus cuerdas vocales para cantar la primera saeta de su repertorio.
El público, conmovido, le ha aplaudido con fuerza. A él no le ha hecho falta el micrófono para hacerse escuchar. Sus quejíos han llegado hasta el fondo de la sala hasta asombrar a todos.
El concierto ha proseguido al sereno compás de bambalinas y con golpes de voz de llamador. Las interpretaciones de Escobedo han narrado el principio y fin de la crucifixión del Señor.
“En la calle de la Amargura hay una mujer que sentada preguntando si ha pasado, preguntando si ha pasado el hijo, Jesús. Sí señora, ha pasado, al alba con una cruz en el hombro, con una cruz en el hombro de madera muy pesada”, ha entonado.
Blanco ha completado el relato de la escena con una mirada hacia ella, la madre doliente que ve sufrir al mesías. “Y esa Virgen de las Penas masacrada por ver cómo lo destrozan”.
“Los nazarenos del Gran poder y de la Esperanza, qué nombres tan rotundos”, ha proseguido. “Siempre acompañados por la legión, que es capaz de despertar las llamas y los quejíos más profundos”, ha mencionado. “Mi señor del gran poder dar a mí vida salva y en el último viaje de mi vida, yo me baje donde siempre estés tú”.
Ni Pepe ni Jesús, más conocido como ‘tete’, han perdido de vista la perspectiva de la Semana Santa local durante la actuación. De hecho, el ceutí ha entonado una saeta al señor de la Humildad y la Paciencia.
Ha interpretado una ante su retrato hasta que, el sonido de una marcha, ha indicado el salto la siguiente narración. ‘Ahí queó’, ‘El amor’ o ‘Mi amargura’ han amenizado las pausas entre relatos y las melodías de la voz de Escobedo.
“Va subiendo al Calvario. A los que ayer tú curabas, te escupirán en la cara. ¿Por qué, qué hiciste tú?”, ha proseguido Blanco en una prosa muy sentida y casi poética. Aunque no es su papel, él ha pedido, por un momento, encarnarse en un saetero “para acompañarte en tu dolor, por consumirme contigo cuando la noche va cediendo y el rocío calando en tus huesos”.
Minutos antes del comienzo del concierto, Pepe Escobedo ha mostrado la misma ilusión juvenil que sentía hace cinco décadas atrás. “Voy a cantar por seguirilla, por toná y cuartelera”, ha remarcado.
De pie, cerca de las sillas aún vacías, ha recordado viejos tiempos. “Soy un devoto, un aficionado y un creyente. Llevo 50 años haciendo esto y haciendo semblanzas de Semana Santa”, ha expresado.
“Siempre se hace con los ojos casi abiertos y cerrados. Tiene su emoción. La saeta es un cante dentro del flamenco, pero como se interpreta sin acompañamiento musical, sin guitarra y sin piano que ajuste a la tonalidad, hay que estar muy preparado y muy puesto”, ha asegurado.
“Ya no es lo mismo que hace ni 50, ni 40 ni 30 años. Esto es como los futbolistas que, cuando tienen 20 años, corren tras el balón. El que tiene 38, que corra la pelota”, ha bromeado.
A Pepe apenas le hace falta ensayar. Espera pacientemente a que llegue la gran semana. “Se da poco. Esto suele ser como los villancicos. Los villancicos que todos los cantan un mes antes de la Navidad. Suele pasar igual porque es que no se estila, no se escucha en los sitios o en las fiestas”, ha señalado.
“Cuando llega mediados de marzo o abril, ya se saca del baúl y se empieza a rememorar”, ha indicado. Este año ya tiene dos citas en el periodo de procesiones. Dos hermandades le han solicitado que entone su voz durante el recorrido.
“Una es del Santísimo Cristo yacente y María de la Soledad, el Santo Entierro. Han pedido que esté para hacerle una o dos saetas a la recogida”, ha aclarado. “Y la otra es al Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia de San Francisco. Me han comentado que cante en la calle de la Amargura, ahí, en una de las revirás que hacen”, ha afirmado.
Jesús Javier Blanco ha sido invitado a participar en la semblanza casi de casualidad. Al igual que Escobedo, ha estado de charla por el local antes de subirse al escenario. “Ha pasado de forma accidental. No soy foráneo ni vengo a la tertulia. No conozco este arte, el flamenco, pero me mutro y me divierte”, ha concretado.
“Esto surge porque un amigo mío se encuentra con dos eventos importantes, por equivocación. Me pidió echarle una mano. Si un amigo me dice ven, yo voy”, ha manifestado.
“Son letras de Semana Santa. Soy una persona de fe que la vive mucho y en profundidad. Versan sobre la Pasión del Señor, muerte y resurrección”, ha recalcado. “Ellos me lo han dejado todo preparado, he estado viendo lo que presentan y por eso me siento más tranquilo, porque es un tema que conozco”.
Blanco ha considerado que la clave para hacer una buena narración es que a uno mismo le guste. “Es también hacer disfrutar a las personas con este arte. Esto tiene una interpretación. La saeta llevada a la semana mayor que vamos a vivir ahora es impresionante. Pone los vellos de punta”, ha destacado.
“Para el cristiano igual que para otras culturas y otras religiones las suyas en estos momentos para la nuestra la pasión muerte y resurrección interpretada es una maravilla. Orar cantando es orar dos veces”, ha concluido.
El programa de ¡Allá tú! vivió este miércoles una intensa noche con la participación de…
La estación de ferrocarril de Ceuta ha sido incluida en el coleccionable "Estaciones con mucho…
La AD Ceuta es la envidia del resto de equipos de la Liga Hypermotion. Y…
La obra de la acometida eléctrica independiente para el futuro mercado provisional de Terrones, en…
La Sociedad de Desarrollo Procesa, dependiente de la Consejería de Hacienda, Transición Económica y Transformación…
Llegó como el tercer fichaje de la Agrupación Deportiva Ceuta. Venía con una larga trayectoria…