A las 12 del mediodía, el silencio se hizo en el Teatro Auditorio del Revellín para dar paso a unas marchas procesionales interpretadas por una banda. Esto era el preludio de lo que vendría después: El pregón de la Semana Santa de Ceuta, pronunciado por el joven Adán del Campo Podadera.
El olor a incienso impregnaba el teatro, creando una atmósfera propia de Cuaresma. Todos los presentes sentían esa emoción en su interior y se dejaban llevar por el sonido de las marchas procesionales y el olor a Semana Santa.
Asistentes al Pregón de la Semana Santa
Han sido muchas las personas que no querían perderse detalle de este momento tan especial y único para los cofrades. Por ello, entre los asistentes se encontraban miembros de todas las cofradías y hermandades de Ceuta. También los hermanos mayores y el presidente del Consejo de Cofradías y Hermandades de Ceuta, Jesús Bollit.
Asimismo, también asistieron a este acto las autoridades de la Ciudad, como su presidente, Juan Vivas; el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano; y el comandante general de Ceuta, Luis Fernández Herrero. Tampoco faltó el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, quien dio su bendición al pregonero antes de subir al escenario.
Presentación del pregonero por Isabel María Gutiérrez
Isabel María Gutiérrez Sánchez, pregonera de la Semana Santa de Ceuta 2025, quien está vinculada estrechamente a la hermandad del Valle, ha sido la encargada de presentar al pregonero “de nuestra semana mayor”.
“Quiero dirigirme a ti con estas palabras del señor: ‘No temas, yo estaré junto a ti el resto de los tiempos’”. Con esta frase, esperaba que sintiera seguridad durante su pregón para que Ceuta entera “vea la Semana Santa a través de tus ojos”.
Además, Gutiérrez ha hecho un recorrido por la vida de Adán del Campo, poniendo en valor que “su camino por las hermandades y cofradías no es corto a pesar de su corta edad. Pertenece a la hermandad de la Amargura. Ha pertenecido a la Junta de Gobierno de esta hermandad y actualmente viste con sus manos a nuestro padre Jesús Caído”.
“Otra devoción por la que suspira y a la que también pertenece es la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío” y es costalero de otras cuantas, ha añadido.
“Seguro que tu corazón ardía al preparar el pregón. La pasión de Jesús no es solo un recuerdo doloroso, es una escuela de amor. Cuando miramos de verdad lo que él sufrió por nosotros, nuestro corazón se reordena”, le ha dicho la pregonera del pasado año.
“Ánimo, que todo sea en Él, con Él y por Él. De pregonera a pregonero, emprende el camino que tú eres capaz de que alcancemos el cielo, porque tú vales mucho, porque tú eres bueno”, ha concluido su presentación Isabel María Gutiérrez.
El inicio del pregón
Tras estas emotivas palabras y después de recibir la bendición del vicario general de Ceuta, Adán del Campo ha subido al escenario para pregonar la Semana Santa de Ceuta 2026.
“Ya estoy aquí, tierra mía, aquí, donde siempre. Aquí me tienes, chiquilla, envuelto en tu dulce aroma, que huele a mar y a salina y que huele al viento que sopla. En una semana te vistes de la fiesta de la primavera y, aunque no es tu primera vez, los nervios en ti persisten”, ha comenzado su intervención.
Además, en su inicio, ha hecho un recorrido por toda Ceuta, destacando su convivencia. “La hija de la Esperanza, una africana más, la de Zurrón, el Monte Hacho, Villa Jovita o la calle Real. Legionaria desde la cuna, bella dama sin igual, con sus Mezquitas morunas o con su Santa Catedral. Simbiosis perfecta de convivencia y fraternidad desde Benzú hasta el Hacho y desde el centro al Tarajal. El levante y el poniente están cargados de recuerdos, donde se parte el corazón por la pena y los anhelos de todos aquellos que fueron a los balcones del cielo”.
Asimismo, ha citado a todas las advocaciones presentes en la ciudad autónoma en este inicio tan poético para después dirigirse a todos los presentes y entrar de lleno en el pregón.
No sin antes dar las gracias a quienes han pensado en él para pronunciar este pregón, así como a su familia por haberle acompañado en este camino tan bonito.
El significado de hermandad
Adán del Campo ha querido comenzar su pregón hablando de hermandad. Una palabra que “me trae muchos recuerdos, sobre todo dentro de las que son mis dos hermandades. Pero eso no cuenta, se da por hecho. La palabra hermandad es patente en nosotros cuando acudimos a los demás en señal de respeto, con diferente advocación, pero con el mismo amor a su Cristo y a María”.
Aquí citó a la hermandad de la Flagelación, señalando que “Ceuta sabe que ese día Cristo camina en su martirio y que sus hermanos son esa columna por donde se derrama la sangre, que son los pecados que llevamos a cuesta”.
También habló de amor, asegurando que “he experimentado el amor comprensivo en el abrazo de cada uno de mis hermanos. Y el amor servicial en la caridad de las hermandades”.
“He amado a un hombre, y lo sigo amando. Y aunque a veces sienta que me da la espalda, sé de sobra que Él no me juzga, no me condena; que me espera y me hace saber que nuestro amor es de verdad. Encontrarme con Él, sin yo esperarlo, fue encontrar la plena felicidad. Me enseñó a amar sin límites y sin complejos. De Él aprendí valores como el respeto; experimenté mis mejores emociones y descubrí un mundo donde no cabe la infelicidad si mi amor es de verdad”, expresó el pregonero.
“Nunca rechaces el amor, venga de donde venga. Nunca dudes de él, aunque a veces te lleve a la locura”, dijo antes de recitar una poesía dedicada a la virgen del Mayor Dolor.
El niño costalero
Adán del Campo continuó su pregón recordando a aquel niño que quería ser costalero mientras admiraba a la hermandad de la Pollinica en el Domingo de Ramos.
“Se acercó un costalero y, con una leve sonrisa, le regaló una estampita del Señor y exclamó: Tú vas a ser costalero… Aquellas palabras se clavaron en los ojos brillosos de ese niño que, meses más adelante, en las casetas de la feria, ya hacía más de una trastada ‘jugando a los pasos’. Siguió cumpliendo años y su abuela le cosió su primer costal para ensayar con el pasito de la Cruz de Mayo. A él no le vencía su puntual timidez en ciertos ámbitos; no le importaba el peso de aquel pequeño paso de maderas sujetas con puntillas de ferretería...”.
Asimismo, el pregonero ha recordado sus raíces y cómo llegó a apuntarse a la banda de música, abriéndole la puerta Javi, su amigo, a quien ha dedicado unas dulces palabras.
“Javi fue, es y será la roca donde me apoyo en mi día a día, mi paño de lágrimas y a su vez la persona que más momentos de alegría me da... También me da muchos tormentos, quizás sea con la persona que más he reñido. Todos sabéis que Javi no da un paso sin Adán y Adán sin Javi mucho menos. El señor me regaló su amistad y su fidelidad como un amigo de verdad, de los que ya no quedan. Mi vida y mi vida cofrade sin ti, no tendrían sentido alguno. Te quiero amigo mío”.
También ha querido “homenajearos a vosotros”, a la agrupación de la Amargura, “a vuestra labor incansable y a vuestra disponibilidad para todo evento que se os solicite. A pesar de ello, os negaron como al mismo Cristo, como a él, os insultaron y os humillaron... Pero seguisteis y seguís firmes en vuestro trabajo y vuestra dedicación. No temáis, vuestro Cristo moreno os hace fuertes día a día”.
El Cristo del Buen Fin
Otro de los pasajes de este pregón ha estado dedicado al Cristo del Buen Fin, “el que ha sobrevivido al tiempo, el mismo que fue atado a la columna y que ahora viene por Serrano Orive. La cruz no es adornada más que por un sudario, las flores se
han marchitado y la vida ya no es vida. Sin consuelo, María de la Concepción, junto al discípulo amado, acompaña el dolor desgarrado de una madre que ya no puede hacer nada por su hijo. No se buscan aplausos, solo cruje la madera. El paso no luce; impresiona”.
“Dios yace muerto ante los ojos de una Virgen que, en su soledad, se abraza a las yagas de su costado, sosteniendo su fe sin que le tiemble el pulso y ofreciéndole una rosa en su mano derecha”, añadió.
Seguidamente, citó a la Virgen de la Esperanza y el Cristo “a su encuentro a sones de la Legión. Doce varales de esperanza, doce varales de amor, como doce fueron los testigos de su mirada de pasión”.
Palabras para su abuela

En el ecuador del pregón, Adán del Campo tuvo palabras para su abuela hablando del Medinaceli y la Nuestra Señora de los Dolores.
“Ella lo busca, como cada año, como a aquello que perdió de niña y encontró en su mirada; miradas que se cruzan en cada encuentro, a los pies de la mezquita de Sidi Emba-rek. Peina su pelo blanco; sobre sus sienes descansan las patillas de esas gafas color ocre. Manos al cuadril que se despegan para saludar a las vecinas del barrio, mientras esperan la llegada de ese Cristo que obra el milagro de pasar cada año por la puerta de su casa”.
“Los años hicieron que, poco a poco, los nombres de sus descendientes se borrasen de su memoria; las piernas le fallaban y la mirada se perdía en una luz infinita que la mantenía algo despistada. Sus manos empiezan a temblar, y ella ya no es la que era. Pero, aun así, en su silla de ruedas, cada año no faltaba a la cita”.
También ha citado a la hermandad del Valle, expresando que “el Cristo de la Paz te espera en su sagrario del Valle, en brazos de una madre que pide piedad al mundo en el que vivimos”; y a la de las Penas.
“Cristo camina con la espalda ensangrentada, esa que habla más que cualquier palabra. Es el Cristo del humilde, el que soporta sin rencor, el que enseña a su pueblo que la fe también es saber esperar cuando todo duele y nada se en-tiende.
Y tras él, María Santísima de las Penas, cobijada bajo un palio que es catequesis bordada en oro, seda y piezas de marfil. María camina, no baja la mirada, se derrumba, pero no se detiene”.
Su casa, la Amargura
En este pregón no podía faltar una dedicatoria a su hermandad, la Amargura, citando a todos los que forman esta hermandad.
Así, no se ha olvidado de “esas vecinas con silla, de un barrio entregado, de una plaza pueblerina con una parroquia de cal blanca que espera impaciente la hora de la salida.
Hablemos de la sonrisa de los niños y de sus miradas de ilusión, del retumbar de los tambores a lo lejos, de las madres besando a los costaleros de su casa antes de ‘la
Peonada’, deseándoles suerte y soltándoles, como siempre, el típico: ‘¡Tú, ten cuidadito, eh! Y bebe agua’”.
“Permítanme el atrevimiento, pero es que escuchar ‘Amargura’ es dar un vuelco a tus entrañas, y rascar dentro de ti tantos y tantos recuerdos: de tantas y tantas personas, tantos y tantos momentos... En ese día, nuestro barrio es el imperio donde reina la felicidad. Todos somos una familia. Ya no valen los mosqueos porque el trabajo está hecho. En ese día los abrazos son más sinceros que nunca, los amigos son más familia. Porque, ¿qué sería de una Cofradía sin amigos?”, ha preguntado.
El cierre del pregón de la Semana Santa 2026
Entrando ya en la recta final, el pregonero ha puesto sobre la mesa que “las Hermandades no son un coto privado; son comunidad. Hemos conocido también tiempos de desencuentros. Entre instituciones y hermandades. Entre cultura y devoción. Entre música y tradición. Cuando todo se reduce a cifras, la identidad se transforma en trámite. ¡Ojo! Que nadie discute la dignidad del trabajo. Pero cuando lo económico se convierte en única condición, corremos el riesgo de olvidar que hay realidades que pertenecen al alma de un pueblo”.
“Vivimos una época en la que todo se cuestiona y se intenta desacreditar. Cuando ideologías extremas intentan poner en tela de juicio la fe católica, no buscan diálogo: buscan sustituir. Y la fe no es un instrumento al servicio de estrategias humanas.
La fe es oración, es tradición, es encuentro, es la historia escrita y sostenida a lo largo de los siglos. No hace daño a nadie, no impone la creencia por la fuerza, porque el Evangelio no depende de mayorías ni de corrientes; no entiende de la ley del más fuerte. No se impone, pero tampoco se esconde. Y, mientras tanto, también debemos vigilarnos a nosotros mismos”.
“No somos más por tener más, ni mejores. Un apellido no te da más poder, y la influencia no toma decisiones. No existen categorías de primera y segunda. Aquí todos caminamos detrás del mismo Señor. Si convertimos las hermandades en círculos exclusivos, si usamos el cargo como pedestal, o si alguna vez olvidamos que el antifaz nos iguala... entonces hemos perdido el sentido”, ha dicho antes de recitar un poema sobre la Semana Santa de Ceuta y todo los que la conforman.
Así ha puesto fin a un pregón emotivo, donde la fe, las raíces, la amistad y la hermandad han tomado protagonismo. Adán del Campo ha pregonado su Semana Santa y ha llegado al corazón de todos los cofrades.






No digo lo contrario ni que no lo sienta pero me llama poderosamente la atención la manera en la que se expresan ciertas personas a la hora de leer un pregón y la facilidad para cambiar el acento ...de ahí mi pregunta ...yo también amo la semana santa pero no llego a cambiar el acento me gustaría dominar esa parte
Sin querer faltar al respeto ni mucho menos ... Por qué las personas que leen el pregón de semana santa se vuelven sevillanos ? Por qué ese acento tan extraño ? Y esa forma de hablar que parece que les posee Manuel Ruiz de Lopera , quien es Adán del campo ? Lo digo sin ánimo de faltar por qué no entiendo
Adán del Campo es una persona que ama y siente la Semana Santa, y no, no es sevillano ni habla como los sevillanos.
Gran pregón cargado de emoción y sentimiento.