Estrella y Titán tienen una segunda oportunidad. Una para vivir de nuevo en el mar y nadar sus corrientes por años. Las dos tortugas se recuperan en buenas manos. Tras ser objeto de incidentes que ponen en riesgo su salud, se curan en esta pausa en Ceuta.
El destino les ha venido como anillo al dedo. Ser localizadas en la ciudad les permite acceder a una serie de cuidados. Malheridas, reposan en las piscinas de la entidad. Las dos, una hembra y un macho, son las últimas que han llegado a las puertas de la organización.
Ambas fueron avistadas en el copo de la Almadraba, es decir, en el espacio habilitado para llevar a cabo el sacrificio del atún capturado. Los pescadores, al percatarse de su presencia, dieron parte a los integrantes del centro.

Malheridas
Ambas están afectadas y no pueden desenvolverse con normalidad en su hábitat. A la de mayor tamaño, una hembra Caretta, se le detectó una lesión tras haber recibido un golpe considerable. La otra, Titán, pertenece al mismo grupo, aunque es característicamente más pequeña.
Estrella no solo ha ido a parar al CECAM para sanarse. Está también en el local para ser una mensajera de datos. Ha sido escogida para portar un GPS, una herramienta que permitirá recabar datos sobre su ruta y su ciclo vital.
Al igual que otras que han pasado por el recinto, colaborará en el proyecto ALMA, una iniciativa en la que la asociación colabora asiduamente con el Instituto Español de Oceanografía.
Más de veinte capturas
Los dos animales son tan solo una ínfima parte de todos los que han pasado este año por las piscinas. Hasta la fecha han sido capturados en total veinticuatro. Mayoritariamente, como de costumbre, son tortugas, específicamente las Caretta, también conocida como bobas.
Sin embargo, este 2025 han aparecido dos especímenes a los que no están habituados ni los voluntarios ni los miembros del ente. Es más, en los últimos años se ha dado parte de ejemplares en apuros poco vistos por el litoral ceutí.
“Se han localizado dos mantas diablo y un rorcual. Aquí eso es rarísimo”, comenta Juan Carlos Rivas, presidente de la entidad. A ellos se suma el calderón encontrado en el foso que, desafortunadamente, no logró recobrarse.
“Otra de las novedades en esta ocasión han sido los hallazgos de machos y hembras reproductores de tortuga boba de gran tamaño. Anteriormente, ya se habían topado con especies poco comunes por la zona. “Han estado también por aquí tiburones ballenas”, detalla.
Plásticos
La gran causa que produce daños en los cetáceos que van a parar a al CECAM es el plástico. La ingesta de estos derivados provoca en los especímenes flotabilidad. Aunque en un primer vistazo parezca que el único problema es el hecho de tener dificultades para sumergirse, esta condición acarrea más obstáculos.
Estar en esa situación les impide dormir o cazar por lo que, su vida se ve limitada. Los técnicos de la organización en estos casos las vigilan para ver si logran expulsarlos de su sistema.
El procedimiento contempla, por norma general, la introducción de las tortugas en piscinas con agua dulce por unos días. Conforme eliminan de su cuerpo esos elementos y se detectan mejorías, se cambia el contenido por agua salada.
No es el único motivo que las conduce al cuidado de la entidad. Las mutilaciones y las lesiones físicas por choques con embarcaciones o cortes con redes son también razones de peso.
Cambio de local
La asociación está en trámites de tener un nuevo lugar en el que desarrollar su actividad. Rivas espera que el acuerdo avance en positivo. La previsión es que, si todo va rodado, estén emplazados en la sede antes del verano de 2026.
Está ubicada en el Parque Marítimo, pero aún están por determinar todos los aspectos antes de dar luz verde al proceso. Su adquisición es fundamental para el CECAM. La misma les facilita dotarse de estancias para tener un laboratorio y para llevar a cabo su labor en un contexto óptimo.
“Sería un centro de recuperación de verdad, con oficina y sala de pruebas”, menciona. Actualmente todo el trabajo de campo lo hacen en el espacio del que disponen. “Todo se hace en estas piscinas y en las mesas que tenemos. Se hace todo al aire libre”, destaca.
“No se pueden desarrollar estudios porque, de momento, no se cuenta con financiación para eso. Requiere de veterinarios y de biólogos también”, incide. Su rama de investigación la efectúan con el proyecto ALMA.
A este bloque se une otro enfocado a la concienciación ciudadana. Gracias a estas actividades se ha sensibilizado en el 2025 alrededor de 3.000 estudiantes y personas de otros colectivos.





