En tiempos de hipersexualización y pantallas al alcance de todos, hablar de sexo parece más fácil que nunca. Pero, ¿lo es realmente? Para la sexóloga de Ceuta Sandra Benzú, la respuesta es clara: nunca se había hablado tanto de sexo y, al mismo tiempo, se había entendido tan poco.
Psicóloga de formación, especializada en Sexología y Terapia de pareja, lleva siete años acompañando ejerciendo, en consulta, donde detecta una preocupación creciente: el sexo se vive como un examen que hay que aprobar, no como una experiencia que sentir.
Rendimiento y tamaño
En esta entrevista, Benzú aborda sin tapujos los grandes mitos que siguen marcando el sexo en los jóvenes, desde la obsesión por el rendimiento y el tamaño hasta la presión por “hacerlo bien” a la primera.
También analiza el impacto real del porno y las redes sociales en la autoestima, el deseo y la forma de relacionarse.
Con un mensaje claro y directo, defiende una educación sexual más amplia, que incluya placer, comunicación y responsabilidad afectiva, y que ayude a los jóvenes a reconciliarse con su cuerpo y su propia manera de vivir la sexualidad.
- ¿Por qué sigue siendo tan difícil hablar de sexo con naturalidad entre los jóvenes a pesar de que siempre es uno de los temas más hablados de forma superficial?
- Más que dificultad para hablar, veo hipersexualización sin educación emocional. Hay mucho contenido sexual, pero poco espacio para hablar de deseos reales, límites o inseguridades. Se habla de sexo, sí, pero desde la superficie.
- ¿La generación actual está más informada o más confundida?
- Diría que muy mal informada. Tienen acceso temprano a porno y redes, pero poca educación afectiva. Eso genera expectativas irreales y mucha presión por hacerlo bien.
- ¿Cuál es el mayor mito sexual que deberíamos eliminar ya?
- Uno de los mitos más dañinos que veo mucho en consulta es que los chicos tienen que tener una erección automática nada más ver a una mujer desnuda, o con poca interacción incluso sin estimulación. Eso genera muchísima exigencia y ansiedad, porque cuando no pasa, lo viven como un fallo personal.
Y en mujeres, un mito muy extendido es que deberían llegar al orgasmo solo con la penetración sin estimularse, Muchas creen que si necesitan otro tipo de estimulación es que “no funcionan bien”, cuando en realidad eso es lo más normal del mundo.
- La masturbación sigue siendo tabú, ¿por qué y en qué edades?
- La masturbación hoy no es igual de tabú para todo el mundo. En los hombres jóvenes prácticamente ha dejado de serlo; se ha normalizado bastante y se habla con más naturalidad.
En mujeres jóvenes también ha cambiado mucho. Hay más información, más divulgación, más juguetes sexuales y más conversación abierta sobre placer femenino.
Eso ha ayudado bastante a que no sea tan tabú como antes, donde todavía veo más carga de culpa o vergüenza es en generaciones mayores, especialmente en mujeres de 40 años en adelante, que crecieron con una educación sexual más restrictiva.
Ahí sí aparece más sensación de “esto no debería hacerse” o “me da vergüenza hablar de ello”, o “si tengo pareja está mal”.

- ¿Qué errores graves cometen los jóvenes al aprender sexo en internet?
- Creer que el porno es un gran maestro, porque ahí no se muestra ni emoción, ni consentimiento, ni comunicación, solo rendimiento y exageración. De ahí vienen muchas disfunciones y complejos.
- La pornografía es hoy “la gran educadora sexual”. ¿Qué consecuencias reales está teniendo?
- Ansiedad, comparación constante, dificultad para conectar con el propio cuerpo y con el otro, y expectativas poco realistas sobre placer y desempeño, complejos por tamaño, formas, duración...cada vez tengo a chicos más jóvenes en consultas con disfunciones por culpa de esto.
- ¿Las mujeres jóvenes siguen sintiendo más culpa que los hombres al hablar de placer?
- Sí, totalmente. Muchas chicas todavía sienten más culpa y vergüenza con el placer. Les da corte pedir lo que necesitan, o decir “así no”, o “me gusta esto”. Y si no llegan al placer, en vez de pensar “igual me falta confianza o comunicación”, muchas se van a “es que yo no funciono bien”. En chicos, en general, eso se vive con menos culpa.
- ¿La primera vez está sobrevalorada? ¿Qué debería saber un joven antes de vivirla?
- Sí, está sobrevaloradísima. De hecho, casi todo el mundo sabe ya que la primera vez suele ser bastante regulera: por los nervios, por las prisas y por las circunstancias. Muchas veces pasa en sitios incomodísimos como en un parque, un coche, todo rápido y eso influye muchísimo.
Lo que sí veo mucho ahora es que algunos jóvenes viven la virginidad como un lastre. Empiezan a compararse con los demás y se meten en la cabeza que “no pueden seguir siendo vírgenes” a cierta edad, y al final lo hacen por quitárselo de encima, más por presión que por deseo, y muchas mujeres han tenido fatales experiencias que les han marcado por hacerlo así.
- ¿Está aumentando la ansiedad por el rendimiento sexual entre chicos y chicas?
- ¡Exagerado! Chicos y chicas llegan con miedo a no cumplir expectativas. El sexo se vive como examen, no como experiencia.
- ¿Qué preocupa más a los jóvenes en cuestiones de sexo, no saber dar placer o no llegar a alcanzarlo?
- Depende mucho de la edad. En la adolescencia, sobre todo en chicos, suele preocupar más llegar ellos y ya. Van más a lo inmediato, a “que salga bien” para ellos, sin pensar tanto en el otro. Y mientras “funcionen”, no se lo cuestionan demasiado.
Ahora, como tengan una mala experiencia, una eyaculación precoz, una pérdida de erección, ahí sí aparece mucha ansiedad, porque lo viven como un golpe a su masculinidad, como si “no fueran suficientes”.
En edades más adultas cambia bastante: la preocupación suele ir más hacia dar placer, saber hacerlo bien, dar la talla, rendir el tiempo suficiente, no aburrir.
- Ansiedad sexual y rendimiento: ¿estamos obsesionados?
- Sí. Hemos convertido el sexo en examen y productividad. Falta presencia y sobra comparación.
- ¿Qué otros temas sexuales son los más preguntados en consulta? Sin tapujos
- Deseo bajo, dificultad para excitarse o llegar al orgasmo, problemas de erección o eyaculación, inseguridad corporal, dolor en la penetración, entre otras.

- ¿Qué cambiarías en educación sexual?
- ¡Uff…! Cambiaría muchas cosas, pero lo primero es lo básico: que se dé educación sexual de verdad, y que empiece desde pequeños, no solo cuando ya “hay riesgos”.
Y luego, ampliaría el enfoque. Ahora muchas veces se queda en anatomía, ETS y embarazos… y eso es solo una parte. Yo incluiría también placer, autoconocimiento, consentimiento, límites, comunicación, aprender a pedir y decir que no, autoestima sexual y temas como responsabilidad afectiva y sexual.
Porque si no enseñamos todo eso, los jóvenes acaban aprendiendo por su cuenta en internet, con mucha información pero poco acompañamiento, y se forman ideas muy distorsionadas.
- ¿Por qué el tamaño del pene y la duración en la cama siguen obsesionando tanto?
- Porque es lo que han visto en el porno, se asocian a valor personal. Creen que cuánto más grande, más placer, al igual que la duración, cuando, en realidad, el placer no depende de centímetros ni minutos.
- ¿Qué impacto tiene el consumo de contenido erótico en TikTok, Instagram o OnlyFans?
- Normaliza la sexualización temprana y refuerza la idea de que el cuerpo es un producto. Eso afecta a la autoestima y las relaciones.
- ¿Qué fantasías sexuales son más comunes y por qué siguen siendo tabú?
- Dominación, feminización, tríos, Cuckcolding (ver a tu pareja manteniendo relaciones con otro)… siguen siendo tabú porque confundimos fantasía con deseo real y aparece la culpa y el que lo desea realmente piensa que es una perversión.
- ¿El sexo casual empodera o deja más vacío emocional?
- Depende del lugar desde el que se viva. Puede ser libre o puede tapar carencias emocionales.
- ¿Qué señales indican que un joven no está viviendo su sexualidad de forma sana?
- Presión constante, desconexión del cuerpo, dificultad para poner límites, culpa, ansiedad de desempeño y necesidad de validación externa.
- Si pudieras dar tres consejos directos y sin filtros a los jóvenes, ¿cuáles serían?
- Deja de consumir tanto porno: El sexo real no va de aguantar horas ni de posturas imposibles. Va de sentir, comunicar y conectar. El porno es ficción, y si lo tomas como referencia, luego vienen las comparaciones, la presión y los complejos.
- Tu cuerpo no tiene que funcionar como una máquina: A veces no hay erección, a veces no hay orgasmo, a veces no hay ganas… y no pasa nada. Cuanto menos te exijas, mejor vas a disfrutar.
- Hablad, aunque dé vergüenza: Decir “más despacio”, “así sí”, “así no” o “no me apetece” El buen sexo no es adivinar lo que quiere el otro, es comunicarse.
- Antes de nada, muchas gracias. Hemos llegado al final de la entrevista pero, si hay algo más que quiera añadir, es libre de hacerlo.
- Pues añadir que muchas personas jóvenes llegan a consulta pensando que tienen un problema, cuando en realidad nadie les enseñó cómo funciona una sexualidad real. La sexualidad no debería vivirse desde la vergüenza, sino desde el autoconocimiento.






