En la mañana de ayer agentes de la Policía Científica recogían pruebas del interior de la tienda e intentaban hacerse con alguna válida referente al reguero de sangre que el herido dejó antes de escapar. Al margen de lo robado, los daños materiales son cuantiosos, habiendo destrozado toda la entrada del establecimiento.
En torno a la tienda ‘Comestibles Carmen Aguilar’ se concentraban muchos vecinos de la zona. Y todos denunciando lo mismo: la inseguridad que hay en la barriada. Una zona, la de Los Rosales, que se ha ido degradando con el paso de los años. En el barrio aumentan los robos, los atracos tanto en tiendas como a personas, y se trapichea con mucha droga. El hecho de que en la misma barriada se ubique una comisaría de poco vale. O más bien de nada. El tráfico de estupefacientes está a la orden del día: hachís, cocaína y sobre todo pastillas, que son vendidas por marroquíes y jóvenes que se presentan como el último eslabón de los dueños de la mercancía.
El vecindario quiere seguridad, denuncia que no hay policías, que la vigilancia es inexistente y que esto provoca que sucedan ya no robos como el de la pasada madrugada sino más que ni siquiera se denuncian porque hay miedo.
Los esfuerzos de la dueña de este local por intentar dotar de seguridad a su negocio de nada han servido para que vuelva a ser objetivo de unos ladrones que contaron con todo el tiempo del mundo para poder adentrarse en el local, robar y destrozarlo.
“Vivimos con mucha inseguridad”
Los vecinos de Los Rosales no entienden de promesas ni de anuncios de proyectos de seguridad. Quieren soluciones porque, aseguran, viven “con mucha inseguridad”. Soportan la presencia de individuos que se dedican al tráfico de estupefacientes, que llevan a cabo robos o agresiones. Y eso sucede, incongruentemente, en un barrio que tiene en su corazón una comisaría de la Policía Nacional. Los vecinos de la barriada se sienten inseguros y piden que haya una Policía cuya presencia sea visible.






