¿Nunca habéis tenido ese “rincón” propio y escondido para vosotros mismos que nadie sabe? Donde refugiar vuestra ansiedad, vuestro potencial… A veces tenemos que desconectar de todo para volver a conectar en sintonía con el mundo y con lo que se espera de vosotros.
El refugio del que os hablo puede ser tan sencillo como una canción favorita o tan complejo como crear algo nuevo e innovador que lo cambie todo aunque no a gran escala, sí para vuestra persona. También buscamos en ocasiones eso en otras personas, con quienes desahogarnos y “renacer” con más fuerza mas cayendo en la tentación de sobrecargarla emocionalmente. Sin duda os hablo de cómo sacar aquello que reprimimos: tristeza, depresión, impotencia, frustración de una manera única que no se pueda plagiar ni imitar. Tender a coger esa mano que nos apoya siempre nos hace ser insuficientes. No toda resignación debe de hacerse solo pero tenemos que saber racionar cuánto compartimos con cualquier persona de nuestra confianza. Todos tenemos un límite a pesar de esa bondad que brilla alrededor de dicha persona. Por experiencia puedo decir que se vuelve en tu contra cuando menos lo esperas. Aquí entran en juego los malentendidos que pueden producirse en nuestras relaciones sociales.
Habría que fomentar el trabajo autopersonal mediante mecanismos sociales ya que pienso que es de vital importancia tener una percepción total de cómo somos para mantener relaciones totalmente sanas. Sin embargo es muy complicado ya que no contamos con ayuda para desarrollar ese déficit nuestro.
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