Hace ya casi trece años y medio desde que el ministerio creó el Foro de la Educación de Ceuta para, a falta de Consejo Escolar como en las Comunidades Autónomas, “asesorar sobre situaciones referidas al aprendizaje escolar, impulsar la elaboración de informes, estudios o diagnósticos en materia de oferta educativa, y proponer medidas que ayuden a mejorar los resultados escolares en la ciudad”.
Por una cosa o por otra, por razones personales, organizativas o administrativas, el órgano consultivo no ha respondido durante buena parte de su trayectoria a los objetivos para los que fue concebido y muchos cursos solamente fue objeto de atención alguna, incluso de convocatoria, para hacer una propuesta de calendario escolar que a veces ni siquiera fue atendida.
El Foro ha perdido a algunos integrantes de gran valía, pero también ha incorporado savia nueva con gran interés y conocimiento en la materia, aunque parte de sus integrantes siguen adoleciendo de una lamentable atonía. Este curso el órgano lo ha arrancado con un reto importante e ilusionante definido a través de tres grupos de trabajo para plantear medidas concretas en relación con tres cuestiones clave para la educación en la ciudad: la inversión lingüística del alumnado que no tiene el castellano como lengua materna, la ‘brecha digital’ y “analizar el efecto que produce en el alumnado el paso de la etapa de Primaria a la ESO para establecer un protocolo de actuación para que el cambio sea lo menos traumático posible”. Se trata de problemáticas que merecen ser escrutadas a fondo y que el MEFP atienda lo que se concluya.






