Está claro que a estas alturas del siglo XXI el Ministerio de Educación y Formación Profesional tiene la obligación de empezar a pensar en la descentralización de sus servicios en Madrid en favor de las Direcciones Provinciales en Ceuta y en Melilla. Fue una de las peticiones que hizo el director provincial, Javier Martínez, en la entrevista que publicamos el pasado día 6, precisamente, en la jornada en que se conmemoraba la festividad de la Constitución española.
Leyendo sus declaraciones se lleva uno las manos a la cabeza cuando afirma que para arreglar una gotera o la cubierta de un centro educativo sucede que se puede tardar meses y hasta años. Que para las sustituciones del Personal de Administración y Servicios sucede prácticamente lo mismo, aunque al menos en el tema de los docentes han podido salvar en parte el problema.
Esa descentralización tiene que ser tanto económica con partidas que permita a la Dirección Provincial hacer frente a cuestiones de máxima urgencia, pero también una descentralización donde la opinión de quienes mejor conocen la situación sea clave para la implementación de programas o proyectos.
Martínez está luchando contra todo un Ministerio en el sentido ser un reivindicador permanente y bueno sería que contara con más ayudas para hacer entrar en razón a todo un mastodonte administrativo como es el departamento ministerial. Esperamos cambios.






