La que se organizó ayer por la tarde en el puerto de nuestra ciudad con motivo de la salida de los ceutíes para disfrutar en la Península del Puente del Pilar era previsible, pero sin embargo no lo fue para las autoridades. Las fotos que los propios viajeros tomaron de la situación que vivieron en las horas centrales del mediodía y primeras de la tarde fueron todo lo contrario a lo que se debe esperar para un momento como el actual con la segunda oleada del coronavirus.
Nadie se dio por enterado, pero, por supuesto, no hace falta tener muchos dedos en la frente para poder prever que a partir de las dos de la tarde y las seis era más que probable que la acumulación de pasajeros fuera la realidad que al final se produjo. ¿Tan difícil es suponer que se deberían haber montado los filtros necesarios para que, al menos, se mantuvieran las distancias de seguridad?
Nos pasamos los días hablando y hablando de la necesidad de la responsabilidad social de la ciudadanía, pero también es necesario que las autoridades se pongan las pilas porque son responsables de casos así. Todos saben que el puente del 12 de octubre estaba en el calendario, al igual que dentro de tres semanas tendremos el puente del 1 de noviembre. ¿Para qué sirven las reuniones de coordinación entre las diferentes administraciones? ¿Tan difícil es suponer que los ciudadanos se iban a acumular en la parte alta de la estación marítima? ¿Tan difícil era haber montado un operativo?
Puede ser que nos cuenten que la aglomeración no tiene nada que ver con la salida del año pasado por estas fechas. Seguramente será así. Pero hoy en día una pequeña acumulación de pasajeros es un verdadero peligro. Las fotos hablan por sí solas. Por tanto, hay que advertir a las autoridades que tienen tiempo, después de este suspenso, para que no pase lo mismo dentro de tres semanas para el próximo puente.






