Después de horas de reflexión y sin alimento en el estómago, se sienta alrededor de una mesa junto a sus seres queridos. Es un gesto que se convierte en el día a día del musulmán en Ramadán, un mes sagrado que va mucho más allá del ayuno. A pesar de que en el imaginario colectivo lo asocia a esta práctica, una de sus vértebras es la solidaridad. La comunidad en Ceuta vive este ambiente de festividad y de caridad.
Ayudar a los demás tiene una serie de interpretaciones en el Islam. No solo se trata de aportar de corazón con a aquellos que se encuentran en una situación desfavorable. Hacerlo tiene un significado de peso para el creyente.
Donar o apoyar a quien más lo necesita se constituye como una pieza esencial en la religión. Existen dos vertientes a la hora de llevar a cabo este tipo de acciones. Está, por un lado, la obligatoria y por otro, la voluntaria. Cuando se da inicio a este culto de treinta jornadas, ambas se desarrollan.

Dar al más vulnerable
“La contribución con los demás es el tercer pilar del Islam”, explica Hamido Mohamed, presidente de la Comisión Islámica en la ciudad. Siempre que se tengan medios suficientes es preciso aplicarlo. Durante esta fecha en el calendario crece aún más y se ejecuta con más ahínco. “Una parte corresponde al deber del musulmán de asistir y la segunda es altruista. El profeta nos dice que todos los actos del ser humano a lo largo de su vida son para él salvo el ayuno porque este reúne una serie de factores que no ocurren durante el año. El primero, es la piedad y el temor hacia Dios, así como la adoración y la lectura del Corán. El segundo es compartir. Esto significa dar lo mejor de uno mismo. Renunciar a algo bueno; dar al resto”, indica.
Cumplir con este precepto conlleva una compensación para el creyente que no tiene cuantía exacta. “El premio en este mes se multiplica. No puedo decir la cantidad o el porcentaje, pero es grandísimo”, cuenta.

Ejemplo a seguir
No se trata únicamente de una regla escrita en textos sacros. Este paso de solidaridad es también seguir el ejemplo de referentes. “Lo que antiguamente hacían las grandes personalidades de la religión era ayudar a pesar de sus necesidades. Muḥammad, por ejemplo, en Ramadán, era el más generoso de todos los hombres de la historia. Entregaba todo lo que tenía. No poseía nada. Por lo tanto, nosotros intentamos pedir a la gente que, dentro de sus posibilidades, den”.
No solo uno se honra así mismo y a su dogma cuando efectúa una acción de buena fe. Implica también un impacto positivo para los que ya han pasado a otra vida. “Es muy beneficioso tanto para él como para su familia. Quien tiene un ser querido fallecido, también puede favorecerlo. Cuando asiste a alguien, esa persona se lo agradece y suplica a dios por sus difuntos”, asegura Ali Hamido, presidente de la barriada Poblado Regulares y creyente. “Cuantos más aportes y más bien generes, más recompensas tienes de Dios”, remarca.
El perfil del que percibe esta mano tendida no es relevante. Poco importa si no comparte el mismo culto. “El profeta menciona que el musulmán es hermano de todo aquel con penurias. Lo debe respetar, apoyar, no calumniarlo y no provocarle daño. Esa actitud va dirigida a todos, también al que no lo es. Es fundamental”, destaca. El comportamiento de bondad también responde a otra de las citas promulgadas. “Él dice que nadie alcanzará la excelencia hasta dar lo mejor de sí mismo”, menciona.

Hebreo o cristiano
“No se ve la religión. Sea cristiano o hebreo, el musulmán tiene que contribuir con el que más lo requiera. Esto también se ha demostrado con la situación que ha sucedido en Valencia. Muchos de Marruecos han estado ahí al pie del cañón. Tanto de allí como de otras partes. Eso es muy bonito. Sea o no Ramadán esta solidaridad, en este periodo es más acuciante y por eso se colabora más”, relata el vecino. Asimismo, el representante de la Comisión Islámica considera que el hecho de que tantos se involucren en ello también fomenta que otros se sumen. “Si todos comparten, eso invita a hacerlo”, alega. “Muḥammad dice en el hadiz que nadie será un buen fuel hasta que no quiera lo mejor para el prójimo. Nosotros siempre tratamos de llevar a cabo su mensaje”, enfatiza.
El mes sagrado también presenta otro rostro. “Es el del perdón, el de la reconciliación y en el que se trata de olvidar el pasado. Este tiempo obliga a apartarse de cualquier cuestión negativa. Permite disculpar tanto a familiares como a conocidos; al de enfrente. Eso engrandece al humano porque denota que es generoso por dentro. Todos pueden aparentar ser buenos, pero eso se demuestra saludando, respetando y extendiendo la mano al que menos se espera”, expresa.
No juzgar ni mirar a quien se auxilia es otro motivo más para una de las conclusiones de Hamido sobre el dogma. “Esto es un plus en cuanto a la visión del Islam. Refleja que es una creencia de paz”, reflexiona.

Barriadas y asociaciones
Ali pasa revista por entidades que conoce que llevan a cabo tareas de contribución. “Sé de muchas asociaciones que están ayudando a los más vulnerables. Hay mucha gente muy necesitada en Ceuta. He colaborado otros años. Es precioso cuando al entregar una bolsa de alimento lo contenta que se muestra esa persona porque no se lo espera y el peso que se le quita. Verla con sus hijos, que salga a la puerta a recoger ese donativo es algo muy bonito”, indica. Los barrios también toman partido en este terreno. “Hay muchas barriadas que colaboran con ONG o lo hacen de forma particular con recolectas”, incide.
Uno de los entes que aporta a la sociedad local con sus iniciativas es Luna Blanca. Son varios los programas con los que cuentan a lo largo de cada ejercicio. Ofrecen un comedor, alimentos a domicilio, una estrategia integral destinada a ceutíes en situación de calle y la campaña ‘Arrópame’, que tiene por finalidad vestir a niños con menos recursos para celebrar el iftar.
Las ollas de su cocina están al fuego de forma constante. Litros de harera para que todos puedan unirse en esta festividad. Dátiles, leche y otros platos para que las cenas no estén vacías.
“El primer día de Ramadán, que fue en domingo, en la carpa solo hubo 190 usuarios. Suelen haber menos porque se suelen ir con familiares o van a Marruecos”, comenta Halima Ahmed, educadora social y coordinadora proyectos.
Numerosos usuarios y colaboradores
“Es una cifra incalculable. Se repartieron en total unos 2.800 menús diarios en 2024. Esta vez se prevén más porque hay mayor afluencia. Han venido algunos solo a apuntarse por este mes”, narra. Cada jornada está dividida en dos turnos, uno de noche para tener listo todo para el gran momento. La otra rotación es la de la mañana que está pendiente de la finalización de la cocción del guiso y agrega el resto al paquete. Al igual que son bastantes los beneficiarios, los colaboradores están al mismo nivel. “Eso es así, aunque ha habido años mejores. La crisis afecta a todos. Siempre hemos dicho hasta la saciedad que Ceuta es muy solidaria. Siempre aparece un particular o alguna entidad para hacer aportaciones en materia prima. Llega mucha leche. La Comandancia general del ejército nos entrega pan al igual que un panadero de El Príncipe”, narra. Los voluntarios también tienden al alza en esta época.
“No es solo el ayuno. Es espiritual. Por ejemplo, la caridad y la limosna se hacen más patente. Esto es visible en las contribuciones. Los vecinos comparten, abren las puertas de sus casas u ofrecen su trabajo y su tiempo para los que menos tienen. Es un periodo de recogimiento en el que las familias se reúnen en torno a una mesa. Eso es lo que tenemos en mente: que quienes son vulnerables puedan sentarse con sus seres queridos y que no les falte lo primordial, que es un plato caliente”, asevera.
Halima lanza un mensaje a la sociedad e invita a poner un granito de arena. “Toda ayuda es poca. Son muchísimas las personas, sobre todo de Ceuta, las que están un escenario de exclusión social. Ellas vienen en busca de apoyos, no solo alimenticios; también de otros tipos. Pido a la ciudadanía, por favor, que, si puede aportar, lo haga”, expone.
El teléfono para ponerse en contacto con la asociación e informarse sobre su acción social es el 956 50 11 08. “Confiamos en que se animen”, concluye.
El Ramadán continúa su curso en unas jornadas en las que no solo se dan cambios en la dieta o en el organismo. Es también un tiempo de reflexión en el que se nutre el amor hacia el prójimo.





