El Ramadán es un periodo especialmente significativo para miles de musulmanes, que viven este mes como un tiempo de profunda espiritualidad, solidaridad, caridad y unión. La Comisión Islámica de España anunciaba ayer que este miércoles, 18 de febrero, es el primer día del mes sagrado de Ramadán.
Sin embargo, Marruecos anunciará esta noche el inicio de este mes sagrado, que se espera que sea este jueves, 19 de febrero.
Uno de los momentos más esperados y emotivos del calendario islámico, en el que el rey Mohamed VI vuelve ser la figura central tanto en la vida religiosa (como Comandante de los Creyentes) como institucional del país, al ser el jefe del Estado.
Una semana clave en la agenda oficial
El inicio del Ramadán no es solo una fecha religiosa, sino también un momento clave en la agenda institucional del rey.

La agenda real combina desde ceremonias espirituales hasta iniciativas sociales que buscan subrayar el papel de la Monarquía como Comandante de los Creyentes y referencia moral para millones de marroquíes.
Nuevas mezquitas y rehabilitación de templos
Durante este periodo, el papel del Rey se vuelve aún más visible. Una de sus primeras decisiones este año ha sido autorizar la apertura de 157 mezquitas en todo el país. Algunas son nuevas, otras han sido reconstruidas y otras restauradas. Entre todas pueden acoger a unas 160.000 personas y han supuesto una inversión de más de 647 millones de dírhams.
Además, el monarca dio su aprobación para la apertura de la Gran Mezquita Mohammed VI en N’Djamena, capital de Chad, reforzando la cooperación religiosa más allá de las fronteras.
En Agadir, uno de los nuevos centros de culto bautizado con el nombre de la dinastía real puede acoger hasta 3.600 fieles, consolidando así la expansión de infraestructuras religiosas en zonas urbanas y periurbanas.
Tradición espiritual y compromiso social
Este tipo de decisiones forman parte de una dinámica habitual en la agenda real durante el Ramadán: reforzar la infraestructura religiosa y transmitir un mensaje de unidad espiritual. La supervisión de estos proyectos no es casual; refuerza el vínculo entre la Corona y la vida religiosa del reino.
Paralelamente, bajo el paraguas de la monarquía se intensifican acciones solidarias como la distribución de ayuda a familias vulnerables y programas sociales que cobran especial protagonismo en el Ramadán, periodo en el que la caridad cobra un valor especial.
El estado de salud de Mohamed VI y la adaptación de la agenda real

Este inicio del Ramadán ocurre en un contexto particular para Mohammed VI, quien ha ajustado su actividad pública debido a un proceso de recuperación física. Aunque limita su participación en actos prolongados, la función institucional sigue firme y el príncipe heredero, Moulay El Hassan, ha ganado visibilidad en eventos oficiales, proyectando una imagen de continuidad y normalidad dentro de la Casa Real.
El inicio del Ramadán de este 2026 será el de un Mohamed VI presente en lo esencial: supervisando proyectos religiosos, respaldando iniciativas benéficas y proyectando un mensaje de estabilidad. Entre la espiritualidad y la responsabilidad institucional, el rey vuelve a situarse en el centro de una de las citas más importantes del año para Marruecos.






