La plataforma internacional de ONGs Migreurop presentó ayer en Ceuta la versión en castellano de un informe que ya se ‘estrenó’ a finales del año pasado en francés. ‘Ceuta y Melilla, centros de selección a cielo abierto a las puertas de África’ es el título de un informe que analiza la situación de la inmigración en ambas ciudades autónomas. Para los que vivimos de cerca esta realidad las conclusiones parecen de pura lógica. Ayer la coordinadora de la asociación ELIN, Paula Domingo, dio con la tecla que en ese informe no se aborda. ¿Por qué los inmigrantes salen de sus países de origen y qué podemos hacer desde esta Europa que sueñan?
La colaboración y cooperación internacional debe ir más allá de buscar aliados que participen de ese control y gestión de fronteras. Debe atajar los problemas de raíz, esos problemas que empujan a los migrantes a salir de sus países. Cuando Canarias sufrió la llamada ‘crisis de los cayucos’, el entonces Gobierno de Rodríguez Zapatero puso en marcha varios programas de cooperación con los países centroafricanos que casi pararon en seco la llegada de cayucos atestados de inmigrantes. Pero la llegada de subsaharianos no ha cesado. Sí y no tanto a consecuencia de la crisis económica, esas políticas de cooperación al desarrollo se han visto mermadas en los últimos años.
No es que exista una relación causa-efecto, pero si entonces se demostró efectiva esas políticas de cooperación, de estabilización en los países subsaharianos, ¿por qué no ahora?
El próximo Gobierno central debe volver a recuperar esta línea de acción, puesto que únicamente el control de fronteras no resuelve el problema, para el que lo vea así, de la llegada de inmigrantes a nuestro país, a Europa. El problema no nos viene a nosotros, el problema está más allá de nuestra frontera y de la de Marruecos y es ahí donde no solamente desde España sino también desde Europa se deben recuperar los proyectos de cooperación internacional y colaborar en todo lo posible por la estabilidad de estos países de origen de los inmigrantes. Para que salir de casa a ‘labrarse un futuro’ no sea una obligación sino una opción.





