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Con tan sólo tres años de vida y sin ningún precedente en su barriada arrancó el coro infantil del Polígono. Un grupo donde la AAVV tiene depositadas grandes esperanzas
Alegría y felicidad son los temas predominantes en las canciones más típicas de la Navidad. Apelan a la unión, a afrontar juntos otro nuevo año, a vencer rencillas o a formar un mundo mejor. Son valores que deberían estar presentes todo el año y que en esta época cobran mayor importancia. La Asociación de Vecinos del Polígono también quería formar parte de ese clamor social, porque ellos “creen en la Navidad”, la viven y desde hace años tenían la intención de formar su grupo representativo de la misma. Hace tres años lo consiguieron y fue de la mejor forma que se puede hacer en Ceuta, con la participación en el Certamen de Villancicos.
Su apuesta estaba muy clara, depositar todos sus esfuerzos en el futuro y ello lo configuran los más pequeños. Fue el nacimiento del grupo infantil ‘Los niños del coro del Polígono’ que agrupa a los más benjamines del concurso. “Ellos son la gran luz que da esperanza para este concurso. Porque no es sólo un simple certamen. Es la Navidad. Si muere se perderá gran parte del sentido de estas fiestas”, explicaba la directora del coro Sara de Haro. Otra gran ilusionada con este gran proyecto y es que esta joven directora se ha embarcado en un viaje que nunca antes había experimentado. Sin experiencia previa en el concurso, su ilusión cuando se la ve dirigir el coro lo dice todo, la Navidad se vive y se refleja en todas sus facetas a través del arte de la música. Ella no exige estar rodeada de portentosas voces, su intención es formar una familia entre los niños del barrio, que los ensayos sean un pretexto de hermandad y convivencia. Es la semilla para el futuro, no sólo de la Navidad, también de la barriada, comentaba. Y ese granito poco a poco florece, se percibe la pasión entre los pequeños mientras ensayan los más tradicionales villancicos por todos conocidos. Armados con panderetas y sonajas concentran las miradas de los familiares, “que son los otros apasionados del equipo”, comentaba de Haro.
Este coro de niños se ha vuelto el ojito derecho de la barriada y juntos trabajan para perpetuar su vigencia en el concurso.






