Una vez más, el Cuerpo de Bomberos de Ceuta nos ha vuelto a demostrar su profesionalidad ante un caso extremo y estremecedor. No es fácil llegar tras un aviso de un accidente y encontrase la estampa que vivieron la noche del pasado lunes los efectivos del SEIS. No sabían a lo que iban y terminaron por rescatar, entre una marea de gente observando la situación, a siete personas que ni se sabe el tiempo que llevaban ocultas en los bajos y salpicadero de ese coche.
Para ellos fue todo un milagro, pues tras escuchar los gritos de socorro y los golpes de sus manos contra el metal, no saben cómo pudieron sobrevivir a las altas temperaturas que soportaron hacinados, encajados entre la chapa del vehículos. Una situación dantesca que nos viene a mostrar de nuevo, y por desgracia, el drama de la inmigración y de la cual Ceuta tiene demasiada experiencia.
Sin embargo, no se recuerda algo similar a este caso. Pese a que finalmente se logró salvar la vida de estos siete subsaharianos, la vida de una mujer cambiará para siempre, pues debido a este suceso ha perdido una de sus piernas, todo un revés a lo que ellos imaginaban que iba a ser una nueva y mejor etapa en sus vidas.
Así son de duros son estos casos. Algunos llegamos a conocerlos, pero no sabemos cuantos como ellos se han quedado en el camino y no han tenido la suerte de poder salvar sus vidas.
Por ello, ahora el caso ha quedado en manos de la Policía que busca encontrar a los responsables que intentan pasar a personas en estas condiciones infrahumanas y a quien no les importa que la vida de estos seres humanos se ponga en riesgo con tal de llevarse el dinero que les cobran por el pase.
Un verdadero acto delictivo que debe ser perseguido y penado con todas las consecuencias y fuerza de la ley.






