Reconoce los hechos y es condenado a cuatro años y tres meses. Fue detenido por el CNP el 28 de mayo a punto de embarcar
Cuatro años y tres meses de prisión. Ésta es la condena impuesta ayer a un camionero vecino de Barbate que el pasado 28 de mayo trató de pasar 558 kilogramos de hachís desde la Estación Marítima hasta la península. Además se le impuso, durante la vista oral celebrada ayer en la Sala de lo Penal número Uno de nuestra ciudad, un multa de 831.555 euros, justo el valor de la droga incautada, si bien el hombre, llamado J.M.M., aseguró no tener patrimonio para hacer frente a esta cantidad, extremo que deberá ser corroborado o desmentido por la Justicia española. Asimismo, se decretó el comiso del camión tipo remolque, de la marca Renault, propiedad del condenado.
El caso quedó resuelto por la vía de la conformidad toda vez que el camionero reconociera ante la juez los hechos que se le imputaban y aceptara la condena señalada en base a la comisión de un delito contra la salud pública.
Todo ello es la consecuencia de unos hechos que acontecieron sobre las 17:00 horas y que fueron destapados por el Cuerpo Nacional de Policía en una actuación exitosa que tuvo ayer continuidad definitiva con la sentencia judicial firmada por la magistrada juez titular del Juzgado de lo Penal número Uno.
Respecto a los hechos, cabe destacar que la Policía Nacional decomisó los 558 kilos de hachís tras advertir este cargamento en el doble fondo de un camión, una operación que se encuadró dentro de la denominada ‘Operación Estrecho’, abierta para controlar el tránsito de camiones llegados de la península para descargar mercancía en la ciudad y que podían estar regresando cargados de droga, tal y como sospechaban entonces las Fuerzas del Orden.
Los agentes del CNP supieron entonces de la marcha del camionero condenado ayer, de 39 años, con la droga oculta en un doble fondo tras “captar” una información que les permitió conocer y así abortar la fuga de narcóticos. La Jefatura Superior de Policía confirmó, como señalaba la información de ‘El Faro’, que se estaba investigando “diversos modus operandi para el traslado de droga fuera de Ceuta”. La Jefatura indicó, tras recibir “informaciones” por los cauces policiales, que los agentes llevaban un tiempo investigando esta vía de salida por lo que habían decidido ejercer cierta vigilancia sobre alguno de los vehículos que tenían marcados, lo que confirma que la operación contra J.M.M. fue fruto de un arduo y exhaustivo trabajo de investigación.
Así fue hasta que en la tarde del 28 de mayo supieron del embarque de este camión con remolque sobre el que tenían sospechas, interviniendo justo cuando el hombre ya se disponía a embarcar rumbo a Algeciras tras haber superado los preceptivos controles aduaneros y de documentación. La información les llegó in extremis ya que la actuación de los agentes se produjo cuando ya el camión había pasado todos los filtros.
La droga estaba oculta en un doble fondo, tras un “panel practicable” que, tras ser abierto, mostró un recinto en el que se encontraban hasta noventa paquetes envasados al vacío de más de seis kilos de peso cada uno para su posterior distribución. A J.M.M. se le aprehendieron dos teléfonos móviles. Además de la droga intervenida se procedió a la inmovilización del camión.
Los noventa paquetes, que alcanzaron un peso inicial de 591 kilos y finalmente de 558 tras una segunda revisión de peso, habían sido preparados para desestabilizar la acción de control efectuada por el can antidroga del Servicio Cinológico de la Guardia Civil. En este sentido, es preciso señalar que la propia Jefatura Superior destacó que la preparación de los paquetes se había llevado a cabo con “cuidado” para “impedir a los perros policiales entrenados para ello que detectaran la droga”. No es la primera vez que pasa. Los canes antidroga tienen una amplia efectividad pero el cansancio o los intentos por aminorar su capacidad de olfato pueden provocar situaciones como ésta, en la que hay vacíos de control. Aunque, en este caso el Cuerpo Nacional de Policía pudo finalmente ‘cazar’ al delincuente.






