El Pleno de la Asamblea debatirá pasado mañana la aprobación definitiva de los Presupuestos de la administración autonómica para 2022, unas cuentas que alcanzan un montante histórico de casi 400 millones de euros y que están llamadas a ser cruciales para orientar la consolidación de un nuevo modelo económico y de ciudad con el apoyo de los fondos europeos.
A diferencia del resto del arco parlamentario, Vox ha optado políticamente por desmarcarse de hacer cualquier esfuerzo por negociar con el Gobierno para intentar mejorar el documento con alguna aportación. Con las elecciones de 2023 como brújula exclusiva y la obsesión por presentarse en soledad mesiánica como únicos posibles salvadores del porvenir de Ceuta, la formación ultraderechista se ha lavado las manos.
Aún así, el segundo grupo de la oposición en la Asamblea hubiera tenido en la presentación de enmiendas la oportunidad de contribuir al beneficio general con matices de provecho desde un punto de vista estrictamente técnico y económico, pero tampoco ha acertado. Al contrario, los de Juan Sergio Redondo han puesto en evidencia un total desconocimiento en el ámbito de la gestión presupuestaria tildando de “descuadres” lo que para los técnicos son ajustes contables entre entidades públicas. A la vista de la nómina de asesores a disposición de los Grupos con representación institucional lo mínimo que se puede exigir a sus documentos es que den la talla desde un punto de vista formal aunque algunos de sus electos eludan la responsabilidad que se les ha asignado al ser elegidos para ocupar los escaños del Pleno.






