La Escuela Coránica Abu Al Acharri prepara a los niños para que mañana disfruten de la Pascua musulmana viviendo la festividad sin olvidar valores como la convivencia, la familia y la ayuda al que lo necesita. El borrego es más que un acto de fe Un año más, la escuela coránica Abu Al Hassan Acharri sumerge a sus alumnos en la tradición islámica y les invita a participar en un acto durante el que se cumple con el 5º pilar, la peregrinación a la Meca. “Es un acto de fe. Como el que realizó Ibrahim cuando Dios le pidió que sacrificara a su hijo y el momento en que iba a hacerlo Dios lo sustituyó por un cordero al haber comprobado la manifestación de fe de ese padre”, explica la directora del centro, Yalila Ahmed Liazid. A la entrada del colegio, cientos de niños rezan en torno a la Kaabah realizada por los profesores el pasado año acaparando la atención de todos los que pasean por Sidi Embarek a esa hora y causando alegría a todos los padres que asisten al día festivo en el colegio islámico. Todos van vestidos con sus mejores galas y muestran su alegría porque les espera “la fiesta más importante de los musulmanes”. Mohamed tiene once años y dice que es su celebración favorita. Será su abuelo el que sacrifique el borrego en Los Rosales “como hace siempre, pero yo prefiero no verlo”. Los profesores explican que no es aconsejable que los niños lo vean hasta que no sean un poco más mayores. Mohamed no sabe si él sacrificará alguno con el tiempo, de momento prefiere disfrutar comiendo pinchitos, jugando con sus primos, sus amigos, disfrutando de la familia y de todo lo que implica la fiesta. Durante la pequeña peregrinación que han realizado, se lo ha pasado muy bien “rezando con todos los compañeros e intentando que el profesor me pusiera el micro para poder ser el más escuchado”. Lo único que no le gusta es la sangre y espera que algún día deje de darle pena el Sacrificio porque “también la fiesta me gusta mucho”.
Aya dice que ahora, con 9 años, ya es mayor y puede ver cómo matan al borrego. “Pero no se puede sacrificar delante de otros porque se asusta y sufre”. Un pañuelo blanco tapa su cabeza y tiende la mano a una de sus compañeras para acercarse juntas hasta la Kaabah. Yalila Liazid no puede evitar llamar como de costumbre al entendimiento y a la comprensión entre las diferentes culturas. “Siempre les trasmitimos a los niños un mensaje claro: Dios hizo las diferentes tribus para que se encontraran y se comprendieran tal y como reza en el Corán y nosotros debemos ser ejemplo de ello”. Uno de los pilares del centro es dejar claro que “el Islam es nuestra religión y nuestros valores parten de él y eso es lo que tratamos de hacer al enseñar a estos niños”. Por eso, durante estos días, han tratado de explicar a todos los alumnos valores como los que te trasmite tu familia, la importancia que tiene en sus vidas saber pedir perdón y reflexionar, ayudar al que lo necesita y tantas cosas que implica esta festividad. “No todo es comer y disfrutar jugando. Tienen que aprender a disfrutar con la familia, saber que muchos no tienen la suerte que tienen ellos y en ese caso deben compartir el cordero”. Entre las previsiones de la agenda del centro, la próxima celebración será la del nuevo año musulmán dentro de 20 días.






