Preocupación, incertidumbre y frustración. Así resume la Confederación Española de Policía (CEP) el sentir del cuerpo tras quedar desierta la licitación para el suministro e instalación de tres cabinas de control de vehículos y pasajeros y dos para el control a pie, que debían destinarse al trabajo de la Policía Nacional en la nueva terminal de pasajeros del puerto de Ceuta.
La organización sindical, con su presidente regional Eduardo García al frente, considera este asunto como crucial para la operatividad del cuerpo. Las cabinas, dicen, no son un lujo, sino una infraestructura indispensable para garantizar que los policías puedan desarrollar su trabajo de manera eficiente y segura, especialmente en un punto tan sensible como es una frontera exterior de la Unión Europea.
García ha reclamado a la Autoridad Portuaria que no dé por cerrado el tema, y ha instado a que el contrato sea reformulado y vuelva a licitación cuanto antes. Avisa que, una vez concluyan las obras de la nueva Estación Marítima, los agentes no pueden quedarse “otra vez” sin medios físicos adecuados.
El sindicato policial recuerda que el objetivo de estas cabinas es dotar al personal de espacios técnicos, seguros y habitables, donde puedan realizar sus tareas de inspección de pasajeros, equipajes y vehículos, con garantías tanto operativas como de protección. Estas estructuras están diseñadas, además, para prevenir incidentes o amenazas que comprometan la seguridad portuaria.
Desde el punto de vista funcional, las cabinas también permitirán una mejora evidente en los tiempos de control, lo que se traducirá en una mayor fluidez del tránsito y menos interferencias con las operativas logísticas y comerciales del puerto. En definitiva, se trata de una solución que beneficia tanto a los trabajadores como a los usuarios del transporte marítimo.
Para el CEP, la falta de estas infraestructuras no es solo una cuestión técnica o económica, sino también de dignidad profesional. “No se puede pedir eficacia cuando ni siquiera se proporcionan los recursos mínimos. Se está exigiendo a los agentes que trabajen al aire libre, sin protección, sin instalaciones donde guardar documentación o equipos, y eso es inaceptable”, denuncian.
Este conjunto de actuaciones está alineado con los objetivos del Programa Operativo FEDER Ceuta 2014/2020, dentro del cual se incluían medidas específicas para la mejora de infraestructuras estratégicas en el marco del Plan de Inversiones 2018-2023 de la Autoridad Portuaria. Se trata, además, de una iniciativa con financiación europea, orientada a elevar los estándares de seguridad, accesibilidad y funcionalidad del puerto.
Concretamente, la instalación de estas cabinas se enmarca en el Eje Prioritario 7 del programa, que busca promover el transporte sostenible y eliminar obstáculos en infraestructuras clave. En ese contexto, Ceuta apostó por modernizar su estación marítima, adaptándola al creciente volumen de pasajeros y vehículos que atraviesan el Estrecho cada día.
Desde la Autoridad Portuaria se había destacado en su momento la necesidad de adaptar las instalaciones a las normativas internacionales, como el Código ISPS, que regula la protección de buques e instalaciones portuarias. Esta normativa obliga, entre otras cosas, a proporcionar a las fuerzas de seguridad medios físicos y técnicos adecuados para cumplir sus funciones.
La instalación de las cabinas, además de ser una exigencia normativa, responde a una necesidad operativa urgente. García explica que, hasta ahora, los agentes desarrollaban sus funciones sin infraestructuras fijas, lo que afectaba tanto a su rendimiento como a su seguridad personal. Las cabinas previstas permitirían disponer de puestos de control estables, con condiciones de habitabilidad, aislamiento térmico y visibilidad en todas las direcciones.
Está previsto que estas instalaciones integren en el futuro sistemas de control biométrico, como parte del plan de modernización tecnológica del puerto. Para ello, las cabinas deben contar con espacio suficiente y conexión a redes de datos, de manera que puedan instalarse dispositivos como quioscos inteligentes, lectores de documentos y cámaras de reconocimiento facial.
Además, con estas infraestructuras, la Policía Nacional podrá ejecutar funciones clave como el control documental de pasajeros, la supervisión del embarque y desembarque, así como la prevención activa de incidentes, todo ello cumpliendo con los estándares nacionales e internacionales de seguridad.
El proyecto contempla la construcción de dos cabinas simples y una cabina doble para el control de vehículos, además de dos cabinas específicas para el control de pasajeros a pie. Estarán fabricadas en resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio, con paneles tipo sándwich que incorporan aislamiento térmico y acabados interiores de alta resistencia.
En cuanto al suelo, se ha proyectado una estructura pensada para resistir la humedad propia del entorno marítimo, con capas de protección que incluyen vinilo antideslizante, barreras de vapor y aislamiento de poliestireno. El exterior, en color beige grafito, ha sido seleccionado por su durabilidad y bajo mantenimiento.
Todas las cabinas contarán con instalación eléctrica completa, equipos de climatización, iluminación LED, mostradores internos de color haya y la rotulación oficial de “Policía Nacional” y “Frontera”, conforme al manual corporativo del Ministerio del Interior.
Las cabinas simples tendrán unas dimensiones de 1,50 x 2,20 metros, mientras que la cabina doble alcanzará los 4,20 metros de largo. Disponen de visibilidad perimetral, puertas acristaladas con apertura exterior y ventanas correderas reforzadas. Esto permite a los agentes mantener un seguimiento visual constante del entorno.
En su interior, las estructuras estarán equipadas con tableros de trabajo, escuadras de fijación, enchufes dobles y mobiliario adaptado a las necesidades policiales. Por su parte, los puestos de control para peatones tendrán una superficie de 3 x 2,70 metros, con espacio suficiente para dos agentes y mostradores frontales reforzados.
Además, se ha prestado especial atención a la protección visual de la información confidencial. Se usarán vinilos especiales en los cristales laterales para evitar que terceros puedan visualizar desde el exterior el contenido de los documentos que manejan los agentes.
Desde el sindicato CEP se insiste en que este tipo de proyectos no pueden dejarse a medias. La seguridad del puerto y la dignidad de los agentes dependen de que existan instalaciones adecuadas, adaptadas a las nuevas exigencias de control y vigilancia en frontera.
También recuerdan que este no es un problema nuevo. Ya en anteriores ocasiones han tenido que denunciar que Ceuta sufre un déficit histórico de medios para sus fuerzas de seguridad, tanto en personal como en instalaciones.
En este sentido, el sindicato ha relatado que no dejarán de insistir hasta que las cabinas se instalen y los agentes cuenten con las herramientas básicas para cumplir su labor. Mientras tanto, alertan, seguirán trabajando en condiciones precarias que comprometen tanto su seguridad como la de los ciudadanos que pasan por la frontera marítima.
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